Informes de la Construcción, Vol 37, No 377 (1986)

Comportamiento de los suelos para la confección de adobes


https://doi.org/10.3989/ic.1986.v37.i377.1786

Gastón Barrios
DIUC, España

Lucio Alvarez
DIUC, España

Hernán Arcos
DIUC, España

Enrique Marchant
DIUC, España

David Rosi
DIUC, España

Resumen


La constante demanda en Chile por construir en adobe, especialmente en aquellas zonas alejadas de los centros urbanos industrializados, hace que sea preciso reemplazar las recomendaciones existentes para la construcción con este material, producto casi exclusivo de la experiencia de algunos constructores que en el pasado han tenido éxito al trabajar con él, por una norma, que no sólo límite, sino que más que eso, establezca pautas que permitan construir en adobe con la seguridad necesaria, aprovechando las cualidades inherentes del mismo, el empleo de aditivos y naturalmente proponga pautas para el diseño y cálculo de sus estructuras con un respaldo empírico adecuado.
Dando un primer paso al respecto, es que hemos experimentado, en probetas RILEM, el comportamiento de algunas de las respuestas del mortero de barro seco, al variar factores como son la arcilla, el limo, la arena y la cantidad de agua de amasado.
Los resultados de este estudio, pueden resumirse en las siguientes cuatro recomendaciones básicas:
1. Emplear suelos con razón limo-arcilla cercano a uno y la sumatoria entre 35 y 45% del total.
2. El contenido de arena del suelo debe encontrarse entre un 55% y un 65%.
3. La cantidad óptima para el agua de amasado depende de las propiedades mismas del suelo y de la tecnología empleada. En nuestro caso, dicho óptimo se encuentra en el límite líquido, más un tercio del índice de plasticidad de los suelos. Cabe hacer notar el alto nivel de significación de este factor en todas las variables estudiadas y sería de gran ventaja poder controlar su contenido, sin embargo, a niveles artesanales; esto no ha sido posible.
4. Para que el barro una vez seco, alcance características mecánicas satisfactorias y uniformes, es preciso que:
i) Se proceda al macerado del suelo en estado saturado de 48 a 72 horas.
i i) Antes del llenado de los moldes, proceder a un intenso amasado de la pasta, para así evitar que las láminas de arcilla se ordenen según atracciones eléctricas.

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