Informes de la Construcción, Vol 18, No 171 (1965)

Iglesia de los Sagrados Corazones, en Madrid


https://doi.org/10.3989/ic.1965.v18.i171.4370

Rodolfo García-Pablos , España

Resumen


El arquitecto que recibe el encargo de proyectar una iglesia, contrae una responsabilidad de la que es consciente. Como consecuencia, debe recabar de las personas competentes, las instrucciones de carácter teológico, sociológico, litúrgico y pastoral que permitan elaborar un perfecto programa de necesidades y que determinarán, en definitiva, el esquema funcional del conjunto.
El arquitecto tiene que saber que el templo no es solamente la Casa de Dios, sino el ámbito que está destinado a preparar adecuadamente el encuentro del hombre con Dios y que al mismo tiempo sirva para acomodar a los fieles que, reunidos en asamblea, tienen que participar en los actos litúrgicos del culto comunitario.
El templo debe proporcionar al mismo tiempo el local y el ambiente propicios para ejercer la piedad privada, y de igual manera debe reservar los espacios adecuados para la celebración de los sacramentos. La formulación del programa litúrgico de un templo exige el estudio a fondo de cada uno de sus ambientes, y la misión principal del arquitecto consiste en ordenar debidamente todos estos espacios, localizando en su lugar debido todos y cada uno de los elementos que integran el conjunto.

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