Informes de la Construcción, Vol 14, No 132 (1961)

Arquitectura y paisaje


https://doi.org/10.3989/ic.1961.v14.i132.5026

Richard J. Neutra

Resumen


El esfuerzo humano de composición no está, en manera alguna, fuera de la naturaleza. Nada transciende aquí. Por definición, podemos decir que naturaleza es todo aquello en que pensamos, y nada es extranatural, incluso, por supuesto, el cerebro del hombre y cualquiera de sus manifestaciones y productos. Pero hablando comúnmente, hemos convenido que decir, por ejemplo, una estructura colocada por los castores o un nido construido por un pájaro es naturaleza, y su estudio parte del estudio de la naturaleza. Podemos contrastar estas manifestaciones con lo "artificioso" de nuestros edificios y la incomodidad del espectáculo urbano. Aún las más logradas piezas arquitectónicas, tales como un templo griego colocado sobre un promontorio, con el fondo azul del mar Mediterráneo, puede considerarse como un inserto extraño en el paisaje natural. Su impacto es dulcificado y absorbido, a medida que el elemento aumenta la edad; cuando se convierte en una ruina que muestra la pátina y el contacto con la atmósfera. Entonces revierte a la naturaleza, por decirlo así. Cuando los rayos solares rozan su factura humana, o las formas de las nubes cambian dinámicamente detrás de su silueta o componen variadas sombras sobre ella, nos la hacen más atractiva y armonizan mejor con el paisaje, absorbiéndose en él.

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