Informes de la Construcción 74 (566)
abril-junio 2022, e449
ISSN-L: 0020-0883, eISSN: 1988-3234
https://doi.org/10.3989/ic.89505

De la galería al edificio corredor: recorriendo la obra de Carlos Raúl Villanueva

From the gallery to the corridor building: walking through Villanueva’s work

Francisco Mustieles Granell

Dr., Arquitecto, Urbanista. Profesor Emérito Universidad del Zulia, Maracaibo, Venezuela. Profesor Investigador, Universidad Iberoamericana, Universidad Anáhuac, El Colegio de Puebla, (México).

https://orcid.org/0000-0001-7152-4088

RESUMEN

Si bien la funcionalidad no tiene en la arquitectura contemporánea el protagonismo que alcanzó en tiempos modernos, sigue siendo un elemento fundamental a considerar en la práctica, aunque la máxima de la “forma sigue a la función”, haya sido reemplazada por relaciones más complejas. De hecho, si la expresión conceptual de la funcionalidad en la contemporaneidad es muy diversa, cabe decir, que también lo fue en la arquitectura moderna, marcada, entre otras, por la particularidad del pensamiento evolutivo del arquitecto, por la tecnología constructiva y su materialidad, y, en otros casos, incluso por las condiciones del lugar. Este artículo pone en evidencia la variabilidad de dicha relación, incluso en la obra de un mismo arquitecto, y para ello, se centró en el análisis de una función básica -la circulatoria- en la obra del maestro moderno venezolano Carlos Raúl Villanueva, análisis que reveló al menos 6 formas distintas en esa relación.

Palabras clave: 
arquitectura moderna; forma; función; evolución; circulación; Carlos Raúl Villanueva.
ABSTRACT

While functionality in contemporary architecture, does not have the prominence that it achieved in modern times, it remains a fundamental element to be considered in practice, although the maxim of “form follows function” has been replaced by more complex relationships. In fact, if the conceptual expression of functionality in contemporaneity is very diverse, so was it in modern architecture, reflecting a great variety of singular relationships between form and function, marked, among others, by the particularity of the architect’s evolutionary thought, for the constructive technology and its materiality, and, in other cases, even for the conditions of the place. This article highlights the variability of this relationship, even in the production of the same architect, and for this, it focused on the analysis of a basic function -the circulatory-, in the work of the Venezuelan modern master Villanueva, an analysis that revealed at least 6 different ways in that relationship.

Keywords: 
modern architecture; form; function; evolution; circulation; Carlos Raúl Villanueva.

Recibido/Received: 18/05/2021; Aceptado/Accepted: 22/11/2021; Publicado on-line/Published on-line: 01/07/2022

Cómo citar este artículo/Citation: Francisco Mustieles Granell (2022). De la galería al edificio corredor: recorriendo la obra de Carlos Raúl Villanueva. Informes de la Construcción, 74(566): e449. https://doi.org/10.3989/ic.89505

CONTENIDO

1. INTRODUCCIÓN

 

Este artículo pretende mostrar y cualificar la evolución conceptual de un elemento funcional fundamental de la modernidad arquitectónica como lo fue el circulatorio, centrado en la obra del arquitecto moderno venezolano Carlos Raúl Villanueva (1900-1975). Se trata de un recorrido crítico de su obra que pretende cualificar lo circulatorio y las diferentes formas que esta funcionalidad terminó adoptando en su evolución, invitando a pensar que la máxima moderna de la “forma sigue a la función” definitivamente despreció la temporalidad en la misma.

La funcionalidad implícita en la arquitectura moderna, aparece como uno de los principios fundamentales en la expresión la “forma sigue a la función”, que Louis Sullivan definiría de su propia mano así:

“Ya sea el águila en pleno vuelo o la flor de manzano abierta, el incesante trabajo de los caballos, el cisne alegre, la ramificación del roble, el arroyo que serpentea en su base, las nubes a la deriva, sobre todo el sol que cursa,la forma sigue a la función, y esta es la ley. Dónde la función no cambia, la forma no cambia. Las rocas de granito, las colinas, permanecen durante siglos; las vidas de rayos, viene en forma, y muere, en un abrir y cerrar de ojos. Es la ley que prevalece a todas las cosas orgánicas e inorgánicas, de todas las cosas físicas y metafísicas, de todas las cosas humanas y todas las cosas sobrehumanas, de todas las verdaderas manifestaciones de la cabeza, del corazón, del alma, que la vida es reconocible en su expresión, que forma siempre sigue a la función.This is the law.” (1(1) Sullivan, L. (1896). The Tall Office Building Artistically Considered. Philadelphia: Lippincott’s Magazine(March).
). (trad. autor).

Este énfasis en la función, y en el hecho de que la forma se infiere de la misma, lo que puede llevar a afirmar que “si la función cambia, cambia la forma”, atribuye presencia formal en la arquitectura, y hasta una cierta autonomía, a todos y cada uno de los elementos funcionales que se definen como parte del programa arquitectónico, y por extensión, también del programa urbano.

En relación con el programa arquitectónico, lo anterior queda evidenciado de manera contundente en la villa Müller (Praga 1928-30), en la que Adolf Loos materializa su idea del Raumplan y que Jana Svarcová (2(2) Svarcová, J. (2006). Entrevista en Radio Praha el 27 noviembre 2006.
) explica así:

El concepto del Raumplan consiste en que Loos adjudicaba a cada una de las habitaciones, a cada uno de los espacios, una importancia distinta. Afirmaba que un dormitorio, por ejemplo, no tiene la misma importancia que una sala de estar, que es un espacio de representación. De la importancia de las habitaciones dependía su tamaño o la altura del techo. Loos situó los cuartos a lo largo de un eje imaginario en la casa como si rodaran en una espiral. Cada habitación correspondía a los fines a los que debía servir. Así, la sala de estar, donde tienen lugar las actividades sociales, es un inmenso y precioso espacio. Al contrario, el dormitorio de los niños pertenece a la parte privada de la casa, y por lo tanto no necesita unos techos de dos metros”.

He aquí palpable la dimensionalidad espacial de la funcionalidad en la arquitectura, que a la vez conllevaba materialidades diferenciadas. Un énfasis en la diferenciación formal de los elementos funcionales del sistema moderno que en cierta manera quedará abolida ulteriormente en los años setenta en el Diseño de Soportes de John Habraken, que evalúa el potencial dimensional de un espacio arquitectónico para acoger en su seno diversas disposiciones de mobiliario identificativo de una función, pero también evalúa la posibilidad que tiene ese mismo espacio arquitectónico para recibir a otras funciones. Más allá de Habraken, la ulterior noción de contenedor acabará por completo con la máxima de la forma sigue a la función y, evidentemente, con el temprano Raumplan loosiano. La forma no sigue ya necesariamente a la función, sino que se evalúa su capacidad funcional, esto es, su capacidad para acoger a diversas funciones dentro de ciertas dimensiones con su mobiliario respectivo.

Si en el sistema arquitectónico y urbano moderno, cada uno de los elementos funcionales programáticos adquiere una cierta formalidad propia a la función que contiene, también en él, las relaciones entre sus elementos formales que lo componen, esto es, lo circulatorio que permite ir de un espacio a otro, de una forma a otra, de un elemento programático a otro, deviene fundamental, y sobre todo dentro del pensamiento funcionalista.

Precisamente lo circulatorio y vinculatorio entre los distintos espacios programáticos del Raumplan de Loos se formaliza en una suerte de escalones en espiral que permite pasar progresivamente de un espacio a otro, algo radicalmente distinto a lo planteado en el Plan Libre de Le Corbusier, donde rampas y escaleras, fuertemente formalizadas, establecen relaciones mucho más libres y autónomas entre los elementos programáticos.

Este flujo circulatorio expresado de manera diferenciada y marcadamente volumétrica en la arquitectura de las primeras casas blancas de Le Corbusier, se manifiesta también en el programa urbano, en las ciudades, con formas propias e identificables claramente como son los senderos, las calles, las avenidas y bulevares, y autopistas, entre otras manifestaciones, y además a niveles distintos pues pueden ser subterráneas, en superficie o elevadas en viaductos.

Pero también en la arquitectura moderna, este flujo circulatorio aparece frecuentemente diluido en cada uno de los espacios de una forma-función determinada, pero no por ello deja de existir, pues su no consideración dejaría en entredicho la funcionalidad relacional entre las partes del programa arquitectónico. Sin embargo, la formalización propia del flujo entre programas arquitectónicos y entre niveles de la forma arquitectónica edificada adquirió una relevancia mayor en la arquitectura moderna, por sus propios principios de base; el Guggenheim de Wright puede ser un ejemplo en ese sentido, así como las ulteriores manifestaciones metabolistas japonesas.

En nuestro conocimiento, existen pocas referencias analíticas a las formas que adquirió lo circulatorio en la arquitectura moderna, y éstas son prácticamente inexistentes, en lo relativo al análisis de lo circulatorio en la obra de un mismo arquitecto moderno, lo que puede permitir entender las variaciones formales que dicha funcionalidad específica puede adquirir a lo largo de su práctica evolutiva, al atender contextos sociales, económicos y tecnológicos cambiantes.

El objetivo de este artículo es precisamente ése, el de mostrar la evolución de un elemento mayor de la arquitectura moderna funcionalista como lo es la circulación, que, siendo la manifestación de las relaciones entre los elementos de ese sistema moderno, devino en sí mismo otro elemento por su relevancia funcional y su manifestación formal, suerte de “herramienta esencial para comprender cómo estos elementos aparentemente estables evolucionan constantes en el tiempo”, como pareciera sugerirlo Rem Koolhaas en su catálogo Fundamentals (3(3) Koolhaas, R. y AMO (2014a). Fundamentals. Italia: Marsilio Publishers.
), y en su libro referido a los Elements of Architecture (4(4) Koolhaas, R. (2018). Elements of Architecture. Colonia: Taschen.
), en el que se comenta que “esta colección de elementos arquitectónicos nos permite mirar a través de un microscopio los fundamentos reales de nuestros edificios y ver de nuevo las técnicas de diseño esenciales usadas por cualquier arquitecto, en cualquier lugar y momento” (trad. autor).

En este caso se analizará y calificará el elemento circulatorio en sus distintas denominaciones en la obra del maestro moderno venezolano Carlos Raúl Villanueva (1900-1975), que, si bien su obra estuvo impregnada por una modernidad, aunque temperada por el clima y valores locales, transitó sin embargo el academicismo en sus inicios, e incluso el art-déco, y en sus postrimerías el minimalismo.

Este tipo de investigación puede permitir analizar la evolución de otros elementos de la arquitectura moderna más allá de la unicidad prescrita de la misma, y dada la máxima moderna antes comentada, de la pluma de Sullivan, de la forma sigue a la función, aunque el circulatorio, el relacional, pudiera representar por excelencia la funcionalidad de esa arquitectura.

Conviene aquí recordar, por su vigencia y pertinencia en relación con el presente artículo, la ponencia de Villanueva presentada en el XI Congreso Panamericano de Arquitectos, celebrado en Washington en junio de 1965, y presentado por los arquitectos Tomás Sanabria y Leopoldo Martínez Olavarría (5(5) Villanueva, C.R. (1965). La vivienda. Punto, número 24, julio-agosto; Caracas.
):

“El empleo de la nueva tecnología puede conducir, si trabajamos sin prejuicios, con libertad de creación y sincero espíritu de investigación, a formas y diseños absolutamente insospechados, nuevos, más económicos, vehículos de nuevas formas de vida que correspondan de manera más directa y verdadera al gran salto que estamos tratando de dar.

Quizá para ello tengamos que arrancarnos del ojo y del lápiz la forma-dormitorio, la forma-cocina, la forma-escalera, la forma-estar-comedor, la forma-ventana; que como rutinarios frutos de memoria y experiencia nos guían y, por lo tanto, nos limitan y condicionan a esos viejos moldes convencionales.

Será entonces más fecundo para todos instalar otra vez, sobre nuestra mesa de dibujo, un nuevo concepto: dormitorio, baño, escalera, cocina, estar-comedor, ventana, etc., objetivos concretos, desnudos, analizados con precisión, objetividad e independencia de criterio. Una vez precisados exactamente en sus propios términos, y decididos a usar los medios que nos corresponden, podemos encontrar soluciones totalmente diferentes, increíblemente más ´funcionales´ y menos costosas.

Sin embargo, estas experiencias no pueden dejar de ir acompañados de una profunda y análoga transformación en las normas de programación; es decir, en los modos de definición de los propios objetivos. Aquí también, la coherencia con la tecnología contemporánea exige emplear métodos mucho más científicos, agudos y de mayor alcance que los que estamos usando hoy en día”.

2. EL “RECORRIDO CIRCULATORIO” EN LA OBRA DE VILLANUEVA

 

No se trata de un título redundante; se analizará y caracterizará aquí el recorrido del elemento circulatorio en la obra de Villanueva (1930-1975), desvelando las características particulares del mismo en cada momento.

Ahora bien, lo circulatorio en una obra arquitectónica es muy amplio, como lo expone Koolhaas (6(6) Koolhaas, R., AMO et al. (2014b). Corridor. Italia: Marsilio Publishers.
, 7(7) Koolhaas, R., AMO et al. (2014c). Ramp. Italia: Marsilio Publishers.
), y conviene precisar a cuál circulación del universo circulatorio de una obra este artículo se refiere. Para ello distinguimos en lo circulatorio tres tipos:

  • el espacio circulatorio interior dentro de una función determinada que permite desplazarse dentro del mismo para poder desarrollar todas las actividades previstas o posibles por su función; éste se define aquí como de intra-relación circulatoria.

  • bien, el espacio circulatorio que conecta una función con otra, un espacio con otro, pero al interior de la propia edificación; éste se define aquí como de inter-relación circulatoria;

  • y finalmente, el espacio circulatorio que, en una edificación, permite conectarse con el exterior abierto, sea un patio interior, o sea con la calle o espacio urbano exterior: éste se denominará de extra-relación circulatoria, por su carácter más externo a la edificación.

Queda entendido que puede ser que un nivel de relación circulatoria sirva a la vez a otro, esto es, la galería peristilo alrededor de un patio puede ser utilizada para salir a él (extra-relación), como para ir de una habitación a otra (inter-relación). En todo caso aquí se considerará solo su carácter de proveedor de una extra-relación.

Igualmente, conviene precisar que la relación exterior puede no solo ser de un edificio con el espacio exterior sino con otros edificios que conformen un complejo; en el caso de Villanueva, como surge por ejemplo entre los edificios de la Ciudad Universitaria de Caracas.

Adicionalmente, cabe precisar, que en este artículo no se tratará de referenciar los modelos de ciudad implícitos en los diversos recorridos propuestos por Villanueva en sus obras a lo largo del tiempo, ni se centrará en la expresividad material de los mismos, ambos aspectos muy interesantes pero que pueden ser abordados en otro artículo.

Otra aclaración merece ser hecha; a nivel de los espacios de inter-relación como de extra-relación, se le puede co-asignar otra función, e incluso usos que la pueden contravenir; por ejemplo, en la arquitectura habitacional doméstica, frecuentemente estos espacios circulatorios, dependiendo de sus dimensiones y proporciones, devienen a su vez: sala exterior, porche, espacio de descanso y observación, espacio de trabajo, etc.

Esta particularidad no afecta el propósito de lo que este artículo persigue: evidenciar el carácter evolutivo de los espacios circulatorios extra-relacionales en la arquitectura de Villanueva, y sus características, reconociendo como lo sugiere Pérez de Arce (8(8) Pérez de Arce, R. (2004).Villanueva, los pasos cubiertos y la idea de ciudad. Caracas: Ediciones Facultad de Arquitectura y Urbanismo, Universidad Central de Venezuela.
) que “la caracterización del pórtico es susceptible de redefinición, como también ocurre con las relaciones que éste puede establecer con otros elementos o partes evidenciando de este modo aquel mecanismo propio de la arquitectura según el cual la relación de partes, el rol de los elementos y las variantes tipológicas pueden ser replanteadas mediante procesos de recualificación”.

Finalmente, conviene también hacer un glosario de términos asociados a los espacios circulatorios -ver para la evolución histórica de los mismos el libro Corridor de Koolhaas et al. (6(6) Koolhaas, R., AMO et al. (2014b). Corridor. Italia: Marsilio Publishers.
), pues frecuentemente se confunden y entremezclan las nociones de pasillo, pasos cubiertos o marquesina (8(8) Pérez de Arce, R. (2004).Villanueva, los pasos cubiertos y la idea de ciudad. Caracas: Ediciones Facultad de Arquitectura y Urbanismo, Universidad Central de Venezuela.
), galería, acera cubierta (9(9) Moholy-Nagy, S. (1964). Carlos Raúl Villanueva y la arquitectura de Venezuela. Caracas: Editorial Lectura.
) y corredor, los cuales se han definido así:

  • Pasillo: corresponde estrictamente a inter-relaciones entre otros elementos o espacios funcionales y es interior; su función principal es la circulación; en general, no alberga ninguna otra función, aunque algún mobiliario pequeño se puede ubicar en él; predominantemente lineal y relativamente estrecho, se ciñe casi exclusivamente a su función conectora entre piezas del programa arquitectónico.

  • Corredor marquesina: frecuentemente se utiliza este término confundiéndolo con un pasillo, pero aquí se define como un pasillo exterior que conecta edificaciones dentro de un complejo de edificios, esto es, se construye en el espacio exterior y en consecuencia se protege de los variables climáticas; la percepción de estrechez que se puede sentir en un pasillo interior no se percibe, pues en general, los cerramientos laterales no existen o solo parcialmente, por lo que sus límites en horizontal están más allá en el entorno donde se ubica.

Corresponde a inter-relaciones o extra-relaciones circulatorias. Pueden asignárseles otros usos que no entorpezcan su función original.

  • Galería-pórtico: espacio más largo que ancho en el sentido francés (4(4) Koolhaas, R. (2018). Elements of Architecture. Colonia: Taschen.
    ), puede ser considerado un pasillo amplio, que puede ser descubierto o con vidrieras destinado a iluminar los espacios interiores de una casa u otro edificio, pero que permite acceder a espacios exteriores, ya sean patios -exteriores delimitados por edificaciones u otros cuerpos del mismo edificio, o a espacios exteriores no delimitados o limitados parcialmente. Se concibe incorporado a una edificación a la cual pertenece.

Como en el caso del corredor, corresponde a inter-relaciones o extra-relaciones circulatorias. La galería frecuentemente se encuentra definida no solo por el cerramiento propio de la edificación a la cual se adosa y pertenece, sino que en ocasiones se presenta cubierta por un gran volado o a veces posee techo soportado en su perímetro exterior por pórticos, portales o soportales. En ese último caso se hablaría de galería porticada. Pueden asignárseles otros usos que no entorpezcan su función original.

A lo largo de sus casi cinco décadas proyectuales, el arquitecto venezolano Carlos Raúl Villanueva ha explorado un largo camino en la conceptualización y materialización de la galería.

En esta evolución, esta investigación ha permitido identificar al menos 6 conceptos diferentes, los cuales serán precisados en este artículo:

  • la galería como pórtico;

  • la galería como prolongación de la edificación: el corredor incipiente;

  • la galería incorporada al cuerpo edificado, pero con autonomía acrecentada;

  • la galería desprendida o la acera cubierta;

  • el corredor como calle: la calle como edificio; y

  • el corredor fragmentado: el pasillo deviene corredor.

2.1. La galería como pórtico

 

Desde 1930, casi dos años después de llegar al país, Villanueva, influido por su formación beaux-artiana parisina, incorpora tempranamente en su obra la galería porticada en sus edificaciones academicistas: espacio cubierto y con columnas situado delante de los edificios, generalmente monumentales, hacia el espacio urbano, o bien hacia el patio interior.

Esta concepción de la galería como pórtico, surge en el Club Deportivo en la Plaza Bolívar de Maracay (Figura 1), siguiéndole otras obras donde ese elemento permanece, tales como en la Plaza de Toros de Maracay (1931-32), los museos de Bellas Artes (1935-38) y Ciencias Naturales (1936-39) en Los Caobos en Caracas.

El pórtico es una galería con columnas o arcadas a lo largo de una fachada exterior -generalmente principal- o interior -hacia un patio-. Sin embargo, ambos están ordenados en pares simétricos perpendiculares a un eje de composición. Ambos se sustraen a la edificación.

El pórtico aparece en Villanueva como una galería finita enmarcada por volúmenes de la edificación en el caso de encontrarse en una fachada exterior (Figuras 1 y 2), o bien, en el caso de los patios, en una galería, también finita, alrededor del mismo (Figuras 3 y 4), pero si bien en el primero el recorrido es lineal, en el segundo es concéntrico.

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Figura 1.  Club Deportivo en la Plaza Bolívar de Maracay (1930) (P. Villanueva y M. Pintó).
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Figura 2.  Museo Bellas Artes (1935-36) (P. Villanueva y M. Pintó).
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Figura 3.  Vista de la galería y patio. Museo de Bellas Artes (1935-36) (P. Villanueva y M. Pintó).
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Figura 4.  Planta galería y patio. Museo de Bellas Artes (1935-36) (P. Villanueva y M. Pintó).

A su vez, este pórtico adquiere responsabilidades y funcionalidades distintas según sea el primer caso o el segundo. Hacia la calle, plaza o espacio urbano, este pórtico deviene monumental portador de escala cívica; tiene más valor compositivo que programático; más valor protocolar que funcional. En cambio, hacia el patio, el pórtico se fragmenta en su concentricidad perdiendo monumentalidad, siendo portador de escala humana.

2.2. La galería como prolongación de la edificación: el corredor incipiente

 

Dos casos serán abordados bajo este subtítulo, aquél donde la galería deviene corredor cubierto entre dos cuerpos de una edificación -Pabellón de Venezuela en París (1937), Instituto Anatómico e Instituto de Medicina Experimental (1945)-, y aquél que funge como alero de acceso a las edificaciones -el corredor marquesina-, como la Escuela de Enfermeras (1952), estos tres últimos en la Ciudad Universitaria de Caracas.

2.2.1. Corredor entre dos cuerpos

 

Se presenta en el Pabellón de Venezuela en la Exposición Internacional de París en 1937 (Figura 5), en el cual la galería o pórtico se desprendía de la propia edificación, por primera vez en su obra, y comenzaba a adquirir definición propia, dentro de un lenguaje academicista. El doble pórtico se desarrolla paralelamente al eje principal de la composición de la edificación, suerte de incipiente promenade.

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Figura 5.  Exposición Internacional de París (1937) (P. Villanueva y M. Pintó).

Este doble corredor cubierto no es sustraído a la edificación como en el caso anterior, sino que aparece adicionado a la edificación. Ahora bien, esta relativa autonomía, como parte de la edificación, pero desprendida de la misma, es regida sin embargo por el eje de composición mayor del pabellón.

El corredor porticado aparece como elemento finito con origen-destino previamente establecido. Se desenvuelve por primera vez en la obra de Villanueva como límite permeable entre el exterior del pabellón y su patio central.

Este corredor actúa como elemento de transición programática entre el cuerpo norte y el cuerpo sur del pabellón. A su vez, este par de corredores de funcionalidad manifiesta, que han podido ser más largos o más cortos, permiten a la edificación adquirir mayor o menor envergadura, esto es, a programa similar la escala de la edificación puede cambiar, o sea, son portadores de escala.

Esta noción de corredor volverá a aparecer ulteriormente en la obra de Villanueva como elemento de unión entre tres cuerpos edificados mayores: el Hospital Universitario al oeste, y dos institutos al este: el Anatómico y el de Medicina Experimental (Figuras 6, 7 y 8), si bien la conexión con el hospital queda indicada pero no materializada al estar cortada por una vía que lo separa de los institutos. En este caso, el corredor surge con una funcionalidad manifiesta para entrelazar esos tres edificios, pero aún regida por el eje de composición ordenador del conjunto de las tres edificaciones, si bien este corredor ya se ubica abiertamente entre dos espacios exteriores preámbulo del desprendimiento que sobrevendrá posteriormente en la obra de Villanueva.

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Figura 6.  Vista Instituto Anatómico e Instituto de Medicina Experimental (1945) (P. Villanueva y M. Pintó).
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Figura 7.  Planta esquemática de conjunto del Instituto Anatómico y del Instituto de Medicina Experimental (1945). En la parte superior (38), el Instituto Anatómico, y en la inferior (39), el Instituto de Medicina Experimental (39). Hospital Clínico (41) (P. Villanueva y M. Pintó).
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Figura 8.  Vista del Hospital Clínico (1945). Al fondo, Hospital Clínico (S. Moholy-Nagy).

En el caso del Pabellón de Venezuela en París (1937) y, posteriormente, en el de los Institutos Anatómico y de Medicina Experimental (1945), la galería sustraída en la edificación pareciera ceder paso al corredor cubierto desprendido, pero en ambos casos, reglados por un eje de composición simétrico academicista, si bien en el caso de los institutos, ya con un lenguaje arquitectónico propio de la modernidad. Esto es, coexiste un mismo recurso arquitectónico -el corredor normado por un eje de composición-, pero con lenguajes arquitectónicos diferentes.

2.2.2. Corredor marquesina

 

En la Escuela de Enfermeras (1952), e incluso en los Institutos Anatómico y de Medicina Experimental (1945), aparecen corredores incipientes, no desarrollados, suerte de embriones que actúan como aleros indicadores de acceso y que acuerdan protección climática al mismo.

En la Escuela de Enfermeras, un corredor-alero sinuoso, sin ninguna otra pretensión de continuidad que la de conducir al estacionamiento, actúa de receptor para el auditorio y aulas de esa escuela. Es una prolongación de éstos hacia el exterior, para recibir y proteger climáticamente (Figuras 9, 10 y 11).

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Figura 9.  Isometría corredor-alero del auditorio de la Escuela de Enfermeras (1952) (P. Villanueva y M. Pintó).
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Figura 10.  Vista aérea del corredor-alero del auditorio de la Escuela de Enfermeras (1952) (S. Moholy-Nagy).
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Figura 11.  Vista del corredor-alero del auditorio de la Escuela de Enfermeras (1952). Detrás el Hospital Clínico (S. Moholy-Nagy).

Igualmente, en el complejo de los Institutos Anatómico y de Medicina Experimental (1945), pero hacia el este, existe el esbozo de un nuevo vínculo entre ambos institutos a través de un corredor cubierto, que no llegó a concretarse, probablemente para no oponer una línea recta perpendicular al eje compositivo Ciudad Universitaria oeste, pero que, en todo caso, como en la Escuela de Enfermeras, actúa como suerte de marquesina de recepción y protección climática.

2.3. La galería incorporada, pero con autonomía acrecentada

 

Con la construcción de la Escuela de la Gran Colombia (1939-42), el conjunto habitacional de El Silencio (1941-45) y la Escuela de Enfermeras (1952), la galería porticada adquiere un protagonismo utilitario que sobrepasa el de la edificación y que sustituye el orden monumental que le precedía por un orden cívico revelador de una funcionalidad manifiesta en un lenguaje art-déco y moderno-neocolonial (Figuras 12, 13, 14 y 15).

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Figura 12.  Escuela de la Gran Colombia (1939-42) (S. Moholy-Nagy).
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Figura 13.  Escuela de la Gran Colombia (1939-42) (P. Villanueva y M. Pintó).
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Figura 14.  Escuela de Enfermeras (1952) (S. Moholy-Nagy).
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Figura 15.  El Silencio (1941-45) (P. Villanueva y M. Pintó).

La galería no se sustrae a la edificación, sino que se adiciona a ella, se incorpora decididamente a la propia edificación.

En efecto, en las escuelas, el orden monumental que impregnaba la galería en los museos de Los Caobos, es sustituido por un orden funcionalista expresado en dos niveles hacia el patio o campo de juegos, sin embargo, sus extremos terminan, como en Los Caobos, enfrentados a una parte de la edificación.

La galería aparece como un edificio incorporado al cuerpo que alberga las aulas en perfecta continuidad con él; esta galería aparece sin embargo liberada del edificio en el último piso, en la azotea.

En El Silencio, la galería aparece claramente como un componente incorporado a la planta baja del gran cuerpo de la edificación, provista de una vocación urbana de proveer sombra a la acera pública. Ella es ajena al carácter funcional expresado en la galería superpuesta de la Escuela Gran Colombia.

La galería en El Silencio presenta cuatro características autonómicas:

  • Adosamiento por inclusión en la planta baja de la edificación;

  • lenguaje neocolonial -arcos y pilares panzudos-;

  • la galería no es un segmento sino una línea: sus extremos ya no aparecen interrumpidos por una parte de la edificación, como sucedía en el Club Deportivo en la Plaza Bolívar de Maracay,

  • y en ciertas oportunidades, esta línea se libera de la edificación y se prolonga más allá de la misma.

La galería incorporada en estos dos casos aparece con un lenguaje arquitectónico diferente: moderno en la escuela, neocolonial en El Silencio. Sin embargo, en ambos, el academicismo precedente deja su huella tratando de controlar la galería no con un eje de simetría en planta -en horizontal, como anteriormente, sino incorporándole a la galería un cuerpo frontal, en ambos casos, en el punto central de su desarrollo, generando dos brazos iguales gobernados por un eje vertical de simetría: el del cuerpo.

2.4. La galería desprendida o la acera cubierta

 

Con la construcción de la modesta Escuela Rafael Urdaneta (1945-46) en la Urbanización Rafael Urdaneta en Maracaibo (1943-47) emerge en la obra de Villanueva la galería desprendida, o mejor, el corredor o acera cubierta (Figuras 16 y 17).

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Figura 16.  Planta esquemática de la Escuela Rafael Urdaneta, Maracaibo (1945-46). Nota: 7 =Escuela Rafael Urdaneta (C. R. Villanueva, Revista AA-31).
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Figura 17.  Escuela Rafael Urdaneta, Maracaibo (1945-46).

En la escuela existen dos tipos de galerías: uno que forma parte de la prolongación transversal del techo de dos aguas de las edificaciones, y otro que se incorpora al lado más angosto del rectángulo de las edificaciones, y que no forma parte de la continuidad de los techos de las mismas:

  • la galería como pórtico, paralela a las edificaciones, pero sustraídas a ellas, como en el Club Deportivo en la Plaza Bolívar de Maracay, pero sin un lenguaje academicista sino ruralista, se desarrolla de lado y lado de cada edificación, tanto por propósitos de circulación como de protección climática;

  • y el corredor desprendido completamente de la edificación, con cubierta propia, a la cual se conectan perpendicularmente las galerías pórtico de las edificaciones.

La autonomía de este último elemento, el corredor desprendido, aunque adosado al lado angosto de cada edificación, será el punto de partida del corredor moderno de la obra de Villanueva.

Villanueva y Pintó (10(10) Villanueva, P. y Pintó, M. (2000). Carlos Raúl Villanueva. Caracas: Alfadil Ediciones.
) refieren que: “Esta Escuela cuenta con un amplio corredor doble al que se conectan cuatro brazos de aulas con corredores a ambos lados y patios-jardín intercalados entre ellos, marcando un esquema de unidades repetidas aisladas, para dar respuesta a las exigentes solicitaciones ambientales y a las posibilidades de crecimiento futuro o de construcción por etapas”.

En Villanueva esta autonomía de la galería, transformada en acera cubierta, aparecerá luego en la Escuela Técnica Industrial (1948) organizada en trama regulada por las edificaciones (Figuras 18, 19 y 20).

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Figura 18.  Escuela Técnica Industrial, Caracas (1948) (S. Moholy-Nagy).
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Figura 19.  Planta de la Escuela Técnica Industrial, Caracas (1948) (P. Villanueva y M. Pintó).
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Figura 20.  Escuela Técnica Industrial, Caracas (1948) (P. Villanueva y M. Pintó).

En la Escuela Técnica Industrial aparece el corredor o acera cubierta decididamente enmarcada en un lenguaje moderno, con estrechas referencias a los corredores cubiertos plasmados en el proyecto de Le Corbusier para la Ciudad Universitaria de Río de Janeiro (1936) (Figura 21).

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Figura 21.  Corredores cubiertos: Ciudad Universitaria de Río de Janeiro (1936) (W. Boesiger).

Le Corbusier propone para esa Ciudad Universitaria al menos dos tipos de trazado peatonal edificados: i) galería porticada debajo de edificaciones lineales, y ii) corredor o aceras cubiertas.

El primer tipo, se integra a la edificación, pero ocupando decididamente toda la planta baja de la edificación, mientras que el segundo, se desarrolla autónomamente de las edificaciones, estableciendo líneas de flujos entre las edificaciones, pero independientes de ellas; son trazados como el primer tipo, pero sin portar sobre ellos edificación alguna, sino una cubierta protectora de las inclemencias.

Esta estrecha referencia no apareció reflejada en la Escuela Rafael Urdaneta, aunque la misma fue concebida y construida diez años después del proyecto de Le Corbusier.

Dos años después de haber construido la Escuela Técnica Industrial, Villanueva se desprende del lenguaje le corbusierano de los corredores de la misma, y desarrolla una estética propia de corredor de carácter brutalista grandilocuente (Figuras 22 y 23).

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Figura 22.  Corredores cubiertos de la Ciudad Universitaria de Caracas (1950-59) (S. Moholy-Nagy).
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Figura 23.  Corredores cubiertos de la Facultad de Humanidades (1950-59) (S. Moholy-Nagy).

Los corredores de la Ciudad Universitaria adquieren una autonomía nunca antes vista en las galerías y corredores de Villanueva:

  • se han desprendido no sólo de las edificaciones sino de su trama organizativa;

  • poseen forma propia no heredada de las edificaciones a los cuales sirven; la arquitectura de cada corredor es diferente, otorgándole estatus individual y singularidad a cada uno de ellos;

  • son líneas no interrumpidas por las edificaciones;

  • se desarrollan mediando vegetación entre ellos y las edificaciones;

  • las edificaciones se conectan a ellos a través de pequeños tramos cubiertos;

  • son elementos funcionales, pero también promenade;

  • actúan como calles, pues éstas fueron suprimidas en el urbanismo moderno de la Ciudad Universitaria.

2.5. El corredor como calle: la calle como edificio

 

El corredor de la Ciudad Universitaria actúa pues como calle y su conformación es de acera cubierta, esto es, no posee límites laterales propios, sino que se trata sobre todo de una cubierta, más o menos audaz.

Mientras Villanueva los construía en Caracas, él estaba ya desarrollando un nuevo concepto para la Escuela de Ingeniería de Petróleo en Maracaibo (1954-58) (Figura 24), particularmente adaptado a su rigor climático y a la semiaridez del sitio de implantación al norte de Maracaibo, ejercicio al cual ya había estado enfrentado diez años atrás en esa misma ciudad al abordar el diseño de la Escuela Rafael Urdaneta.

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Figura 24.  Escuela de Ingeniería de Petróleo, Maracaibo (1954-58) (P. Villanueva y M. Pintó).

La deuda de la Escuela de Ingeniería de Petróleo (EIP) con esa escuela es doble:

  • los corredores laterales aparecen en la EIP plenamente incorporados a cada una de las alas -como en la escuela-, salvo en el caso del Ala D, en la que aparece exteriormente y separado del edificio;

  • el corredor central, y espina dorsal del conjunto, aparece en la EIP como en la escuela, estructurando todo el conjunto de edificaciones.

Ahora bien, la propuesta hecha por Villanueva en la EIP presenta a su vez diferencias notables en relación con la Escuela Rafael Urdaneta (12(12) Le Corbusier, Jeanneret, P., Boesiger, W. (2013). Le Corbusier et Pierre Jeanneret et al. Œuvre complète en 8 volumes. 17ava. Basilea: Birkhäuser Publishers.
):

  1. “En las alas A y C -tanto en planta baja como en planta alta-, y en la planta alta del Ala B, el corredor lateral se ha interiorizado plenamente: no es un anexo exterior del cuerpo de aulas. En la planta baja del Ala B sigue presentándose en el proyecto original como anexo exterior adosado y cubierto por la propia edificación -hoy día aparece interiorizado como en las alas anteriormente mencionadas-; en el Ala D aparece como edificación propia separada del ala.

  2. En la EIP todo el conjunto de salones, laboratorios y biblioteca se desarrolla sobre dos niveles, mientras que en la Escuela Rafael Urdaneta se desarrolla todo en un único nivel, con lo cual se introducen en los corredores dimensiones y proporciones distintas que definen una escala cívica no presente en la pequeña escuela.

  3. El corredor autónomo de la EIP -no ceñido a edificación alguna- es el edificio principal de todo el conjunto y aparece siempre como telón de fondo de todas las edificaciones; su cerramiento en su casi totalidad con bloques de ventilación y su desarrollo en dos niveles contribuyen a reafirmar su presencia.

  4. Este corredor autónomo es a su vez sensible al relieve presente en el terreno, pues se adapta a él transformándose en un edificio-rampa con una suave pendiente en sus dos niveles.

  5. Los techos de las edificaciones de las alas y del corredor principal de la EIP son planos y visitables, ya abiertamente modernos”.

2.6. El corredor fragmentado: el pasillo deviene corredor

 

Primeramente, en la Casa para Clara Rosa Otero (1969) en Tanaguarena (Figura 25) y luego, en el Museo Jesús Soto (1970-1972) en Ciudad Bolívar (Figura 26), surge una nueva aproximación a lo circulatorio en la obra de Villanueva. En estos dos casos la conexión entre los espacios funcionales de la edificación que corresponderían a un nivel de intra-relaciones, se realizan como si fueran no tanto programas de una edificación, sea casa o sea museo, sino como si fueran edificios en sí mismos y su vinculación circulatoria se realizara con corredores, tal como sucedió en la Ciudad Universitaria de Caracas, entendiendo a la edificación de la casa o del museo como un complejo de edificios.

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Figura 25.  Casa para Clara Rosa Otero (1969) (P. Villanueva y M. Pintó).
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Figura 26.  Museo Jesús Soto (1970-72) (P. Villanueva y M. Pintó).

En estos dos casos, únicos en su obra y además en las postrimerías de su práctica profesional, los corredores del “complejo edificado” son en realidad pasillos que vinculan las partes del programa, pero poseen unas cualidades de relación con el exterior, y más aún en el segundo de estos proyectos, que no posee un elemento circulatorio interior como lo es el convencional pasillo.

Esta propuesta recuerda el trabajo de Louis Kahn en la Casa Fisher (1960-1967) y en la Casa-convento para las Madres Dominicas (1965-69), aunque en el caso de Villanueva la conexión entre las partes del programa, entre los espacios funcionales, realmente es un corredor-pasillo, y no un umbral, como en Kahn, que marca la colisión conectiva entre formas dispuestas con una cierta aleatoriedad.

3. CONCLUSIONES

 

Concretamente, el objetivo de este artículo fue el de mostrar la evolución de un elemento mayor de la arquitectura moderna funcionalista como lo fue la circulación, que, siendo la manifestación de las relaciones entre los elementos programáticos de ese sistema moderno, devino en sí mismo otro elemento por su relevancia funcional y su manifestación formal, y que además evolucionó en el tiempo.

Esta investigación se centró en analizar las formas que adquirió lo circulatorio y cómo éste evolucionó dentro de la obra de un mismo arquitecto, el maestro moderno venezolano Carlos Raúl Villanueva, que en su larga práctica le tocó atender contextos sociales, económicos y tecnológicos cambiantes.

A través de su larga práctica proyectual, esta evolución estuvo en estrecha relación con el pensamiento arquitectónico de Villanueva, aunque ésta será el objeto de otro artículo, pero sobre el cual se pudiera avanzar que el primero de ellos, la galería como pórtico, estuvo influida por su formación academicista inicial.

Los dos siguientes, el corredor incipiente y la galería incorporada, pero con autonomía acrecentada, se encuentran definidos por una transición del pensamiento del arquitecto, en el que el academicismo pareciera evolucionar hacia el Art-déco y un lenguaje moderno temprano aún marcado por una composición simétrica.

El cuarto de ellos, la acera cubierta, aparece ya con un lenguaje abiertamente moderno que, aunque con deudas con la propuesta de Le Corbusier para la universidad de Río de Janeiro (1936), presenta una estética influida fuertemente por el brutalismo ulterior.

El quinto concepto, la calle como edificio, es una propuesta potente que aparece en un único proyecto, la Escuela de Ingeniería de Petróleos de Maracaibo, como evolución posterior de la acera cubierta, pero que bajo unas condiciones climatológicas relativamente extremas de trópico húmedo, concibe un edificio como calle dónde ésta deviene la espina dorsal de todo el proyecto; esta calle, delimitada por un cuerpo edificado, pareciera enmarcarse en un pensamiento posmoderno temprano de recuperación del espacio público calle, pero convertida ésta en edificio.

Por último, el corredor fragmentado, donde el pasillo deviene corredor, aparece en obras de las postrimerías de Villanueva, donde pareciera valorarse más los edificios fragmentados conectados que la conexión en sí, muy probablemente derivada de su experiencia minimalista en el Pabellón de Venezuela para la Expo Montréal 67.

El estudio de los espacios/función modernos y su evolución dentro de la práctica profesional de un arquitecto, permite no solo entender la evolución del pensamiento del arquitecto, sino que permite además precisar en términos concretos de funcionalidad, forma y uso la máxima moderna de la forma sigue a la función, relación que puede devenir temporalmente parcial, no solo por la práctica cotidiana de los usuarios, sino también por parte del arquitecto a lo largo de su práctica proyectual: relaciones de mutua infidelidad.

En el caso analizado, la obra del maestro Villanueva, este análisis permitió identificar 6 conceptos que expresan esas relaciones cambiantes entre la forma, su función y su uso, esto es, esa máxima moderna no se mantiene en el tiempo, sino que es evolutiva, y en el caso de Villanueva, esta relación fue tan inestable, que terminó expresándose al menos de 6 formas distintas.

El estudio de los elementos básicos de la arquitectura, en este caso de la forma y su función, devienen fundamentales en la concepción y práctica proyectual, no solo moderna sino contemporánea, y esta deuda en la investigación pudiera enriquecer el mundo de los fundamentales en arquitectura tal como lo planteó Koolhaas en el catálogo de la Biennale di Venezia (3(3) Koolhaas, R. y AMO (2014a). Fundamentals. Italia: Marsilio Publishers.
), y en el libro del 2018 (4(4) Koolhaas, R. (2018). Elements of Architecture. Colonia: Taschen.
).

REFERENCIAS

 
(1) Sullivan, L. (1896). The Tall Office Building Artistically Considered. Philadelphia: Lippincott’s Magazine(March).
(2) Svarcová, J. (2006). Entrevista en Radio Praha el 27 noviembre 2006.
(3) Koolhaas, R. y AMO (2014a). Fundamentals. Italia: Marsilio Publishers.
(4) Koolhaas, R. (2018). Elements of Architecture. Colonia: Taschen.
(5) Villanueva, C.R. (1965). La vivienda. Punto, número 24, julio-agosto; Caracas.
(6) Koolhaas, R., AMO et al. (2014b). Corridor. Italia: Marsilio Publishers.
(7) Koolhaas, R., AMO et al. (2014c). Ramp. Italia: Marsilio Publishers.
(8) Pérez de Arce, R. (2004).Villanueva, los pasos cubiertos y la idea de ciudad. Caracas: Ediciones Facultad de Arquitectura y Urbanismo, Universidad Central de Venezuela.
(9) Moholy-Nagy, S. (1964). Carlos Raúl Villanueva y la arquitectura de Venezuela. Caracas: Editorial Lectura.
(10) Villanueva, P. y Pintó, M. (2000). Carlos Raúl Villanueva. Caracas: Alfadil Ediciones.
(11) Villanueva, C.R. (1950). Nouvelles unités résidentielles au Vénézuela. París : L’Architecture d’Aujourd’hui, número 31, septiembre.
(12) Le Corbusier, Jeanneret, P., Boesiger, W. (2013). Le Corbusier et Pierre Jeanneret et al. Œuvre complète en 8 volumes. 17ava. Basilea: Birkhäuser Publishers.
(13) Mustieles, F. (2008). Escuela de Ingeniería de Petróleos: un plan abierto a múltiples lecturas Maracaibo: Portafolio 1(17).