Informes de la Construcción

78 (581), enero-marzo 2026, 7293

ISSN-L: 0020-0883, eISSN: 1988-3234

https://doi.org/10.3989/ic.7293

ARTÍCULO

Alarifes de Lima y desarrollo de las bóvedas encamonadas bajo criterios de sismorresistencia en el conjunto catedralicio limeño durante el siglo XVII

Lima’s builders and the development of the planked timber vaults under earthquake-resistant criteria in the Lima cathedral complex during the 17th century

Pedro Hurtado-Valdez

Facultad de arquitectura, Universidad San Ignacio de Loyola, Lima. Perú

Christian Dongo Fernández

Facultad de arquitectura, Universidad San Ignacio de Loyola, Lima. Perú

Jean-Paul Kaiser Salas

Facultad de arquitectura, Universidad San Ignacio de Loyola, Lima. Perú

RESUMEN

Las bóvedas de madera labradas en la catedral de Lima constituyen un tema de relevancia desde el punto de vista constructivo y de los criterios de arquitectura sismorresistente que los alarifes de Lima plantearon en su diseño. Estas bóvedas sólo han sido estudiadas desde la perspectiva de la historia del arte, habiéndose centrado en su historia y la definición de formas y estilos. Precisamente el artículo trata del estudio constructivo de las bóvedas encamonadas dentro del conjunto catedralicio de Lima. Se realizó investigación en repositorios de archivos institucionales y levantamiento de campo, donde se halló material que ayudó a observar los planteamientos de los alarifes con respecto a la reconstrucción de las bóvedas de la catedral de Lima después de los sucesivos terremotos que se dieron en el siglo XVII.

Palabras clave: catedral de Lima; bóvedas encamonadas; arquitectura sismorresistente; alarifes del siglo XVII.

ABSTRACT

The wooden vaults of Lima Cathedral are a topic of relevance from a construction perspective and from the earthquake-resistant architectural criteria that Lima’s master builders considered in their design. These vaults have only been studied from the perspective of art history, focusing on their history and the definition of forms and styles. Specifically, this article focuses on the constructive study of the planked timber vaults within the cathedral complex of Lima. Research was conducted in institutional archive repositories and architectural surveys, where material was found to examine the master builders’ approaches to the reconstruction of Lima Cathedral’s vaults after the successive earthquakes that occurred in the 17th century.

Keywords: Lima Cathedral; planked timber vault; earthquake-resistant architecture; 17th-century builders.

Recibido: 10-06-2025 / Aceptado: 15-12-2025 / Publicado: 05-06-2026

Cómo citar: Pedro Hurtado-Valdez, Christian Dongo Fernández, Jean-Paul Kaiser Salas (2026). Alarifes de Lima y desarrollo de las bóvedas encamonadas bajo criterios de sismorresistencia en el conjunto catedralicio limeño durante el siglo XVII. Informes de la Construcción, 78 (581): 7293. https://doi.org/10.3989/ic.7293

Copyright: © 2026 CSIC. Este es un artículo de acceso abierto distribuido bajo los términos de la licencia de uso y distribución Creative Commons. Reconocimiento 4.0 Internacional (CC BY 4.0).

Información complementaria

Contenido

1. INTRODUCCIÓN

2. LAS BÓVEDAS DE LA CATEDRAL DE LIMA EN ESTUDIOS PREVIOS

3. LAS BÓVEDAS ENCAMONADAS EN EL CONJUNTO CATEDRALICIO DE LIMA

4. EL IMPACTO DE LOS SEÍSMOS EN LA BÓVEDAS DE FÁBRICA DE LAS IGLESIAS LIMEÑAS

5. EXPANSIÓN DE LAS BÓVEDAS ENCAMONADAS LIMEÑAS EN EL VIRREINATO DE PERÚ

6. CONCLUSIONES

NOTAS

REFERENCIAS

1. INTRODUCCIÓN

La ciudad de Lima se asienta sobre una zona sísmica que ha ocasionado deterioros en las construcciones desde la antigüedad. Durante el siglo XVI se levantaron bóvedas de arista en fábrica para la catedral limeña, las cuales colapsaron en el terremoto de 1609 dando lugar a la reconstrucción en sistema de crucería. Para entonces los alarifes pensaban que este cambio en el sistema constructivo de las bóvedas constituía la mejor opción estructural al evitar esfuerzos a lo largo del muro para concentrarlos en las esquinas. Sin embargo, el seísmo de 1687 dañó las bóvedas de crucería por lo que se tomó la decisión de hacerlas de madera imitando el antiguo trazado. El debate que se produjo entre los maestros constructores de Lima fue muy enriquecedor en cuanto solventaron las bases para el desarrollo de una arquitectura sismorresistente con la inclusión de las bóvedas encamonadas en la catedral.

Durante las discusiones los alarifes mostraron una noción empírica sobre el impacto que generaban los terremotos en las estructuras y el modo de hacer frente a este fenómeno. Entre las técnicas mejoradas apareció la bóveda encamonada, que correspondía a un prototipo español, el cual fue traído a Lima desde España por el fraile dominico Diego Maroto y luego evolucionó en la catedral de Lima. Precisamente los objetivos del estudio se centraron en explicar las características constructivas de las bóvedas de madera de la catedral limeña y los sustentos sobre sismorresistencia que dieron los alarifes para su construcción.

La primera parte del artículo muestra el estado del arte respecto al tema tratado, para comprobar lo estudiado hasta el momento, evidenciando los vacíos y la novedad que incorpora esta investigación. A continuación, se explican las características constructivas de las bóvedas encamonadas de la catedral de Lima, mediante el levantamiento arquitectónico y fotográfico efectuado, ya que se tuvo acceso cercano a estas bóvedas. Seguidamente se desarrolló una contextualización histórica de la huella que generaban los seísmos en las bóvedas de fábrica de las iglesias limeñas durante los siglos XVI y XVII.

Posteriormente se realizó la búsqueda de información relevante en los acervos documentales institucionales sobre el rol de los alarifes en el cambio de las bóvedas de fábrica por las de madera en el conjunto catedralicio de Lima. En consecuencia, se recurrió principalmente al Archivo General de la Nación y al Archivo Arzobispal de Lima, obteniéndose información sobre el proceso constructivo del edificio y el debate técnico de los alarifes sobre las ventajas estructurales que tenían las bóvedas de madera sobre las de fábrica. Las conclusiones muestran una búsqueda empírica, por parte de los alarifes de Lima, de mejora en las bóvedas de la catedral, que significó el cambio de sistemas constructivos y que marcarían una tendencia en el resto del Virreinato de Perú.

2. LAS BÓVEDAS DE LA CATEDRAL DE LIMA EN ESTUDIOS PREVIOS

Varios investigadores han abordado el tema de las bóvedas de madera de la catedral de Lima, sin embargo, han enfocados sus estudios principalmente desde la perspectiva de la historia del arte y la evolución de los estilos arquitectónicos, a partir del cual se han elaborado algunas conjeturas constructivas aceptadas como válidas [1[1] Kubler, G. y Soria, M. (1959). Art and architecture in Spain and Portugal and their American dominions 1500 to 1800. Maryland: Penguin Books Ltd.-7[7] Fernández Muñoz, Y. (2007). Modelos arquitectónicos de las catedrales americanas de Francisco Becerra. Norba-Arte, 27, pp. 29-54.]. Por ejemplo, se menciona que el cambio de las bóvedas de arista por las de crucería en la catedral de Lima, después del terremoto de 1609, se debió a una disputa estilística entre los alarifes de filiación Renacentista y los de Gótico-Mudéjar. Aunque, Bayón [8][8] Bayón, D. (1974). Sociedad y arquitectura colonial sudamericana. Una lectura polémica. Barcelona: Editorial Gustavo Gili, S.A. ya había intuido que la modificación de materiales y sistemas constructivos podía deberse también a aspectos utilitarios como resultado de los seísmos, objetando el modo recurrente de considerar dichos cambios como consecuencia única de una pugna entre maestros con diferentes modos de concebir el espacio y la morfología de la arquitectura catedralicia. Lamentablemente Bayón no llegó a extender el asunto, y las siguientes investigaciones continuaron considerando que estos cambios, circunstancialmente motivado por los terremotos, se debieron a razones de composición arquitectónica (Figura 1). Por otro lado, Hurtado [9][9] Hurtado Valdez, P. (2012). Bóvedas encamonadas: Origen, evolución, geometría y construcción entre los siglos XVII y XVIII en el virreinato de Perú. Tesis Doctoral. Universidad Politécnica de Madrid. llegó a abordar el tema constructivo de las bóvedas encamonadas en el virreinato de Perú, pero desde un panorama general de lo que sucedía en la Sudamérica de los siglos XVII y XVIII, sin detallar específicamente el caso de la catedral de Lima. Marussi [10][10] Marussi Castellan, F. (1986). Bóvedas a base de quincha en las edificaciones monumentales del virreinato del Perú. Informes De La Construcción, 37(377), 59. Recuperado a partir de https://informesdelaconstruccion.revistas.csic.es/index.php/informesdelaconstruccion/article/view/1789 desarrolló el asunto de las bóvedas de quincha o entramados curvos de madera con caña levantadas en el Virreinato del Perú, indicando que los intradoses de las bóvedas de la catedral de Lima mostraban cañas entre las nervaduras, siendo recubiertas con yeso, situación que no se encontró en la inspección efectuada al templo.

El desconocimiento sobre las técnicas constructivas de las bóvedas de la catedral llegó a confundir su sistema encamonado en forma de crucería como parte de los telares, denominados localmente «quincha», por el supuesto empleo de la caña como plementería. En realidad, una bóveda encamonada en crucería puede contener indistintamente como cerramiento tablas o cañas, siendo de mayor complejidad constructiva que los tradicionales telares de quincha. Por cierto, este no era el caso de las bóvedas de la catedral de Lima, en cuya plementería Fray Diego Maroto empleó listones recubiertos de yeso, y que en la restauración de 1898 se colocaron tablas, mostrando hoy un intradós sin ningún tipo de recubrimiento (Figuras 2-3).

Diversos argumentos se plantearon sobre el nacimiento de las bóvedas encamonadas en Lima. Por ejemplo, Kubler [11][11] Kubler, G. (1968). El problema de los aportes europeos no ibéricos en la arquitectura colonial latinoamericana. Boletín del Centro de Investigaciones Históricas y Estéticas, 9. consideró que estas bóvedas fueron propuestas por el Cosmógrafo Mayor del Reino Johannes Rehr después del terremoto de 1746 siguiendo la tendencia estilística y los preceptos de la arquitectura Nord europea. Así, las consideraba emparentadas con las bóvedas de madera erigidas en las regiones flamencas, significando el inicio de este sistema constructivo en el virreinato de Perú. Por el contrario, San Cristóbal [12][12] San Cristóbal, A. (2000). La controversia de los aportes europeos en la arquitectura virreinal peruana. Anales del Museo de America, 8, pp. 9-28. atribuyó la invención de las bóvedas encamonadas a Diego Maroto, por su trabajo en 1666 en la cubierta de la iglesia La Veracruz, y que desde allí llegaron al conjunto catedralicio de Lima. Incluso negó cualquier tipo de aporte de la arquitectura europea en el desarrollo de este sistema constructivo, argumentando la imposibilidad de alguna influencia por el factor sísmico del territorio peruano [13][13] San Cristóbal, A. (1996b). Fray Diego Maroto, alarife de Lima, 1617 – 1696. Lima: Epígrafe S.A.. Mientras Rodríguez Camilloni [14][14] Rodríguez Camilloni, H. (2003). Quincha architecture: The development of an antiseismic structural system in seventeenth century Lima. Proceedings of the First International Congress on Construction History, 3, pp. 1741-1752. Madrid: Instituto Juan de Herrera. afirmó que fueron Constantino de Vasconcellos y Manuel de Escobar, quienes crearon estas bóvedas, supuestamente de quincha, durante la reconstrucción de las bóvedas de cañón de la iglesia San Francisco de Lima, extendiéndose luego al resto de iglesias.

Figura 1. Planta de la catedral de Lima con el diseño de sus bóvedas encamonadas, mostrando la disposición de las distintas cerchas que conforman la traza en crucería. Fuente: Dibujo de los autores.

Figura 2. Plementería de tablas sin recubrimiento en el intradós de una de las bóvedas de la nave central en la catedral de Lima. Fuente: Foto de los autores.

Figura 3. Recubrimiento de yeso sólo en el extradós de una bóveda encamonada de la catedral de Lima, en la zona con cubiertas adinteladas. Fuente: Foto de los autores.

3. LAS BÓVEDAS ENCAMONADAS EN EL CONJUNTO CATEDRALICIO DE LIMA

Una bóveda encamonada es una estructura de cubierta realizada con arcos de madera, denominados «cerchas», que definen la curvatura de su esqueleto estructural. Cada cercha se conforma con tablas curvas pareadas colocadas contrapeadas en junta solapada, llamadas «camón» y «contracamón». Para conseguir la estabilidad de la estructura, cuando se trataba de una bóveda de cañón, se colocaban correas en el sentido perpendicular a los arcos, mientras que en una bóveda en crucería la estabilidad estaba dada por el encuentro entre los distintos arcos que la conformaban. Las partes vacías de la bóveda, entre las cerchas, se solían cerrar con tablas machihembradas, listones de madera, caña entera o esteras de caña partida (Figura 4). En el caso se tratase de un cerramiento con tablas machihembradas, no se colocaban revocos exhibiendo la madera como acabado final. Mientras que se ponía un enlucido de yeso si se trataba de los otros tipos de cerramientos. Cuando el extradós de las bóvedas estaba expuesto al exterior era de norma recubrirlas con barro para protegerlas de la intemperie [9][9] Hurtado Valdez, P. (2012). Bóvedas encamonadas: Origen, evolución, geometría y construcción entre los siglos XVII y XVIII en el virreinato de Perú. Tesis Doctoral. Universidad Politécnica de Madrid..

Las primeras evidencias de la introducción de este tipo de bóveda de madera dentro del conjunto catedralicio aparecieron durante la construcción de la media naranja de la iglesia del Sagrario en 1680, según se desprende de la explicación que brindó el maestro Joseph de Robles sobre el modo como se labró la cúpula sobre el crucero [15][15] Archivo General de la Nación. Protocolos notariales, escribano Alonso Martín Palacios, protocolo 1402, f. 1528, año 1680.1.


Figura 4. Características de las cerchas que desarrollan la traza de la crucería en las bóvedas encamonadas de la catedral de Lima, donde se observa el cerramiento con tablas sin presencia de caña. Fuente: Foto de Antonio Polo y La Borda.

Siguiendo sus instrucciones, primero se construyó un tambor de ladrillo encima de los muros que rodeaban el crucero para posar en ellos unas vigas de madera que hacían de solera, de una tercia de ancho (28 cm) y una ochava de espesor (10cm), según los submúltiplos de la vara castellana
(83,59 cm) empleada como unidad de medida durante el virreinato. Sobre la solera se colocaron
48 cerchas principales, conformadas por camones y contracamones, de las cuales 24 llevaban cerchas secundarias como arriostres laterales denominadas «pendolas», que partiendo de la solera terminaban en la mitad de la longitud de las cerchas principales. Las cerchas se conectaban con un anillo llamado «rueda», mediante una unión carpintera de patilla y barbilla. En este anillo reposaba la linterna y se cerraba la cúpula con listones apartados entre sí para admitir que los envolviera un revoco de yeso, finalizando el trabajo con un enlucido de yeso fino por el intradós.

Después del terremoto de 1687, que dañaron seriamente las bóvedas de fábrica en crucería de la catedral de Lima, el Cabildo Metropolitano encargó a Fray Diego Maroto el diseño de las nuevas bóvedas. Maroto decidió cambiar el material de las bóvedas y pormenorizó en el Libro de Fábrica de la catedral las características constructivas que tendrían estas bóvedas de madera de cedro a imitación de las anteriores de ladrillo (Figura 5). Describió que para ejecutar cada bóveda se tomarían como puntos fijos once claves que organizarían el número de arcos terceletes y rampantes, siendo fijados entre sí con escuadras y cinchos de hierro, al mismo tiempo de cerrar esta bóveda sólo con listones de madera [16][16] Archivo del Cabildo Metropolitano de Lima. Libro de fábrica, 1688, 1: f.38r – 40r. Planta de las obras que se han de hacer en la santa iglesia y condiciones con que se ha de proceder en su remate, f.38r - 39v.2.

Además de las cerchas en forma de arcos perpiaños, formeros, cruceros, terceletes y rampantes que organizaban el trazo de las anteriores bóvedas de crucería, Maroto refirió que se incluirían arcos «combadillos» que conectarían las otras cerchas, como elementos decorativos, permitiendo delinear figuras geométricas en el intradós. Las bóvedas de la nave principal fueron realizadas con cerchas, conformadas por camones y contracamones, de una tercia de canto (28 cm) y de una sexma (14 cm) a una cuarta (21 cm) de ancho. Los empalmes entre las piezas de camones serían de simple contacto realizados a testa, mientras el perfil del intradós de los camones debía reproducir también la moldura de terminación de los arcos cruceros que mostraban las antiguas bóvedas de fábrica3. Algunas bóvedas de las naves colaterales de la catedral también se debían ejecutar con cerchas, reproduciendo en lo posible la forma que tenían las bóvedas originales de ladrillo. Aunque si bien es cierto se incrementaba el número de claves y terceletes para hacer más densa la traza de arcos dentro de cada sector de la catedral. Para realizar estas nuevas bóvedas se debían demoler las de fábrica que habían quedado aún en pie, pero dejando una parte de su aparejo de ladrillo en los arranques sobre los muros, para que sirvieran de «acompañamiento» a la estructura de madera y a la solera de base, que a modo de enjarje aglutinaban las cerchas, con uniones clavadas4.


Figura 5. Características constructivas y tipos de arcos que conformaron originalmente las bóvedas encamonadas en la nave principal de la catedral de Lima, de acuerdo con Fray Diego Maroto. Fuente: Dibujo de los autores.


Figura 6. Riostras clavadas entre los pies derechos de madera y las cerchas de las bóvedas encamonadas. Fuente: Foto de los autores.

Maroto sugería rellenar los senos de las bóvedas como se hacía con las de fábrica para verticalizar la resultante de los empujes, presumiendo un comportamiento estructural similar en una bóveda de madera, a pesar de ser un material más ligero y dúctil. Como plementería de estas bóvedas se procedería a clavar tablas de 20 a 28 cm de ancho sobre el trasdós de las cerchas, aunque manteniendo la distancia suficiente entre ellas para que un revoco de yeso pudiera cubrir totalmente la estructura. Además, se especificaba que como tapajuntas se debía colocar un medio bocel entre los camones y las tablas5.

Hay que considerar que las actuales bóvedas de la catedral de Lima carecen de este recubrimiento de yeso por el intradós, debido a los trabajos de restauración efectuados posteriormente en 1746 por Rehr y en 1898 por Castañón, en los cuales se cambiaron varias cerchas de cedro por otras de similares proporciones, pero en roble, y la plementería original de listones de madera por caña entera en 1746 y luego removidas en 1898 para colocar tablas machihembradas [17[17] San Cristóbal, A. (1992). La transformación de la catedral de Lima (1896-1898). Bira, 19, pp. 133-166.-18[18] Proaño, R., Scaletti, H., Zavala, C., Olarte, J., Quiroz, L., Castro Cuba, M., Lazares, F. y Rodríguez, M. (2007). Vulnerabilidad sísmica de la catedral de Lima. CAP Lima, pp.46-51.]. Los iniciales anillos que fungían de claves de las bóvedas que también incorporó Maroto, en los puntos donde convergían las cerchas, fueron retirados en algunos casos para incorporar las nuevas cerchas con uniones más simples, aunque se mantuvieron como terminación las molduras circulares actuando como tapajuntas denominado «ruedecilla». El revoco de yeso tenía en total una ochava de espesor (10 cm), estando conformado por un estrato con textura gruesa por el extradós y tres finas capas de yeso aglutinadas con cola por el intradós, rematado con un enlucido de yeso fino.


Figura 7. Armadura horizontal que conforma la parte del techo plano de las cubiertas de la catedral de Lima. Fuente: Foto de Antonio Polo y La Borda.

Figura 8. Cubierta plana de la catedral de Lima con los casquetes de las bóvedas encamonadas. Fuente: Foto de los autores.

En las tres naves, alrededor de las bóvedas, se colocaron armaduras horizontales de vigas con jabalcones que se sostenían de largos pies derechos. Estos elementos eran parte de una estructura reticular que a su vez conformaban gruesos pilares de madera con recubrimiento de caña y yeso, emplazados en la nave central. Los pies derechos se proyectaban hasta la mitad de la altura de las bóvedas, estableciendo un espacio bajocubierta para el mantenimiento de las estructuras. Estos pies derechos servían también para colocar riostras clavadas entre ellos y las cerchas con la finalidad de mantener la posición de estas últimas para no desvirtuar el trazado de las crucerías (Figura 6), haciendo recordar parcialmente a las soluciones desarrolladas en las bóvedas de madera del País Vasco [19][19] Ayerza, R.; Barrio, J.; Gomez, J. y Santana, A. (1996). Ars Lignea. Las iglesias de madera en el País Vasco. Madrid: S. E. Electa España S.A.. Sobre las vigas se colocaron viguetas y luego un entablado que consintió solar con ladrillos asentados con revoco de cal y arena, dejando ver una cubierta plana con casquetes esféricos que emergían de ella (Figuras 7-8)6.

Figura 9. Marca Real del censo de la madera en el puerto del Callao para el pago de impuestos. Fuente: Foto de los autores.

Figura 10. Marca de carpintería encontradas en algunas piezas de las cubiertas de la catedral de Lima. Fuente: Foto de los autores.

Durante la inspección realizada a las bóvedas de la catedral se encontraron marcas de carpinteros en algunos maderos (Figura 9), indicando que estas piezas debieron de fabricarse en los talleres artesanales de los carpinteros de lo blanco y luego se montaron en obra siguiendo dichas marcas. También se evidenció la existencia de la marca Real correspondiente al pago de tasas por la importación de la madera que llegaba al puerto del Callao proveniente de fuera del virreinato de Perú, normalmente de Nueva España (México), Tierra Firme (Caribe), Guayaquil (Ecuador) y de la Gobernación de Chile [20][20] Cobo, B. (1882). Historia de la fundación de Lima. 1639. Colección de Historiadores del Perú, Imprenta Liberal. (Figura 10). Estos grafismos e incisiones en la madera demostraron que aún existían elementos originales en estas bóvedas que provenían de época virreinal, ya que, en la intervención de 1898, en época republicana, ya no se censaba la madera con la marca Real, ni se colocaban marcas de carpinteros.

4. EL IMPACTO DE LOS SEÍSMOS EN LA BÓVEDAS DE FÁBRICA DE LAS IGLESIAS LIMEÑAS

Bernales [21][21] Bernales Ballesteros, J. (1972). Lima, la ciudad y sus monumentos. CSIC - Escuela de Estudios Hispano-Americanos (EEHA), Universidad de Sevilla. relata que en la ciudad de Lima entre los siglos XVI y XVII se acostumbraban a levantar bóvedas en cantería o fábrica, como sucedió con la bóveda pétrea de la capilla mayor de la catedral en 1551, o en las bóvedas de ladrillo de las iglesias de Nuestra Señora de la Merced en 1542, Nuestra Señora del Rosario en 1547, en las capillas de los hospitales de Santa Ana en 1564 y del Espíritu Santo en 1573. El terremoto de 1586 dañó estas bóvedas, las cuales se edificaron nuevamente en fábrica. A continuación, se siguieron levantando bóvedas de ladrillo en la capilla mayor de la iglesia del monasterio de La Encarnación en 1587, en el monasterio de La Concepción en 1602 y en el monasterio de La Trinidad, cuya nave se cubrió con bóvedas de arista en 1614 y se reconstruyeron varias veces. En la iglesia de la recoleta dominica de la Venturosa Magdalena se levantaron sus bóvedas de fábrica en 1627, mientras el templo de la recoleta de Guía poseía bóvedas de arista realizadas en piedra y ladrillo en 1633, las cuales se hundieron en el terremoto de 1746. Tales sucesos revelan que la arquitectura limeña no contaba en esos momentos con las técnicas adecuadas para edificar bóvedas de fábrica que funcionasen en un medio sísmico tan activo. Normalmente las bóvedas de fábrica construidas en zonas con habituales terremotos incluían refuerzos que ayudaban a menguar el efecto de los temblores en ellas. Por ejemplo, las bóvedas bizantinas no sólo llevaban grandes macizos como estribos, sino que también se encontraban ajustadas mediante soleras de madera o cadenas de hierro al interior de las fábricas [22][22] Choisy, A. (1997). El arte de construir en Bizancio. 1883. Madrid: Instituto Juan de Herrera..

Las originarias bóvedas de arista realizadas en fábrica, que cubrían las naves de la catedral de Lima, quedaron manifiestamente dañadas por el seísmo de 1609. El virrey convocó a los principales alarifes de Lima para escuchar sus alegatos técnicos y determinar el mejor modo de reparar o en su defecto sustituir las bóvedas por cubiertas de madera de par y nudillo, que era el otro sistema de cubiertas por entonces empleado en Lima [23][23] Archivo del Cabildo Metropolitano de Lima. Actas del cabildo de la catedral, 4, f.38v.7. Alarifes como Alonso Arenas pensaban que debía reconstruirse las bóvedas de la catedral en fábrica y no emplear la madera por considerarse de menor dignidad para la ejecución de un templo [24][24] Archivo Arzobispal de Lima. Papeles importantes de la catedral, 1609, legajo 6, expediente 17. Los reparos que se hicieron por el temblor de 1609 en esta santa iglesia.8. Mientras que Pedro Blasco alegaba que no solamente existía el problema de los riesgos de incendio y el cuidado permanente que demandaba la conservación del material para no ser atacados por xilófagos, sino que señalaba la existencia de problemas estructurales en los pilares, arcos y estribos de la catedral que impedían desarrollar una propuesta de armadura en par y nudillo de cinco paños [24][24] Archivo Arzobispal de Lima. Papeles importantes de la catedral, 1609, legajo 6, expediente 17. Los reparos que se hicieron por el temblor de 1609 en esta santa iglesia.9. Estas declaraciones muestran que hasta comienzos del siglo XVII se creía conveniente desde el punto de vista estructural realizar las bóvedas de cañón o arista en cantería o fábrica, prefiriendo la piedra y el ladrillo frente a una armadura de madera en sistema de par y nudillo. No se hablaba de bóvedas de madera porque este sistema aún no se había introducido en Perú.

Por otro lado, los alarifes del siglo XVII al tratar de explicar las razones del colapso de las bóvedas de fábrica de la catedral durante los episodios sísmicos argumentaban que existían defectos en la construcción de arcos y bóvedas de fábrica derivados, según ellos, de una técnica constructiva no suficientemente dominada por los oficiales y ayudantes de los maestros en el virreinato de Perú. En general tres fueron las causas más frecuentemente expuestas que motivaron el colapso de las bóvedas de la catedral.

En primer lugar, se comentaba sobre la debilidad de los estribos en los muros ya que, de acuerdo con los alarifes, no tenían las dimensiones adecuadas para resistir los empujes a las que estaban impuestas por acción de los arcos y las bóvedas [24][24] Archivo Arzobispal de Lima. Papeles importantes de la catedral, 1609, legajo 6, expediente 17. Los reparos que se hicieron por el temblor de 1609 en esta santa iglesia.10. También se consideró que no existía un dominio de la técnica de construir bóvedas, argumentándose que sus estribos estaban mal proporcionados en altura y conformación del aparejo, no teniendo la masa necesaria para oponerse a los empujes naturales de las bóvedas, y menos aún podían resistir los empujes acrecentados durante un evento sísmico [24][24] Archivo Arzobispal de Lima. Papeles importantes de la catedral, 1609, legajo 6, expediente 17. Los reparos que se hicieron por el temblor de 1609 en esta santa iglesia.11. Los contrafuertes originales de la catedral se proyectaron fuera de los muros exteriores con unas dimensiones de 6 × 9 pies castellanos (1,83 m × 2,74 m) y debieron llegar a 15 × 15 pies castellanos (4,57 m × 4,57 m), formando una sección cuadrada con la idea de que esta figura geométrica fuera más estable en ambas direcciones ante un seísmo [25][25] Hurtado Valdez, Pedro. (2023). The Miscegenation of Andean and Spanish Construction Techniques on the Search for an Earthquake-Resistant Architecture in the Viceroyalty of Peru. International Journal of Architectural Heritage. https://doi.org/10.1080/15583058.2023.2177209.

Finalmente, algunos maestros constructores juzgaron que el inadecuado planteamiento de bóvedas contiguas entre la nave central con las laterales constituía otro factor importante que repercutía negativamente en la catedral de Lima [26][26] Archivo del Cabildo Metropolitano de Lima. Libro de fábrica, 1614-1615.12. Las bóvedas que cubrían los tres ejes de naves de la catedral tenían alturas similares, pero secciones diferentes, siendo la que cubría la nave principal una bóveda de sección en arco carpanel y bóvedas de sección ovoidal las que techaban las naves laterales. De allí que los empujes entre estas bóvedas, al tener diferentes secciones y cargas, no estuvieran suficientemente equilibrados, lo que generaba una resultante de fuerzas hacia las naves laterales, que incrementaba las fuerzas inerciales durante un terremoto.

Posteriores debates se centraron más en los sistemas constructivos y estructurales que en los materiales para la reconstrucción, reflexionando en el inconveniente que significaba tener los empujes de las bóvedas de arista alrededor de todos los muros de la catedral. La constatación de los perjuicios que provocaban los seísmos en las bóvedas de arista motivó el retorno de las bóvedas de crucería. Por ejemplo, Juan Martínez de Arrona pensó que era necesario rehacer las bóvedas en fábrica, pero empleando el sistema de crucería [26][26] Archivo del Cabildo Metropolitano de Lima. Libro de fábrica, 1614-1615.13. Bajo este precepto se reconstruyeron las bóvedas catedralicias, especulando en su mayor resistencia por tener los empujes concentrados. Por tanto, bastaría con dotar a los muros, en los puntos de concentración de empujes, de estribos con espesores suficientes para dar estabilidad durante los terremotos.

Un nuevo punto de inflexión significó la gran conmoción de 1687, el cual provocó el colapso de las nuevas bóvedas de crucería, por lo que una vez más se produjo una discusión entre los alarifes de Lima sobre la mejor manera de reconstruir las bóvedas de la catedral. Para entonces Fray Diego Maroto ya se encontraba en Perú y explicó al Cabildo Eclesiástico el comportamiento de una bóveda de madera, asegurando la solidez estructural de las bóvedas encamonadas construidas por él mismo algunos años antes en la iglesia de La Veracruz y en la iglesia del Sagrario del complejo catedralicio. De esta forma planteó reconstruir las bóvedas de la catedral en cedro bajo sistema encamonado que imitasen formalmente a las bóvedas de crucería que se habían dañado [27][27] Archivo del Cabildo Catedralicio. Libro de fábrica, 1688, f.63v – 103v. Pareceres de los alarifes para la reconstrucción de la catedral.14.

Según la documentación de archivo las primeras experiencias en el empleo de las bóvedas encamonadas aparecieron en la sacristía del templo de San Francisco, en la primera mitad del siglo XVII, que sirvió como modelo para la capilla de La Piedad en la iglesia de San Sebastián levantada en 1657 por Mateo de Tovar [28][28] Archivo General de la Nación. Protocolos notariales. Escribano Miguel López Varela, 1657, protocolo 1039, f.2949. Concierto de obra para la capilla de La Piedad en la iglesia de San Sebastián.15. Son tempranas también las bóvedas encamonadas de la capilla de la Inquisición y de la pequeña iglesia de La Veracruz de Lima, construidas en 1665 y 1666 respectivamente [29][29] Archivo General de la Nación. Inquisición, escribano Marcelo Antonio de Figueroa, 1665, protocolo 651, f.802. Concierto de obra de Joseph Lorenzo Moreno y Lorenzo de los Ríos para el techo de la inquisición.16. Hasta entonces las bóvedas encamonadas limeñas se labraban con similares características a las bóvedas encamonadas españolas, las cuales estaban colgadas de una armadura horizontal mediante listones y jabalcones, o en contacto con los elementos del par y nudillo. Esta solución fue posteriormente reiterada por Fray Diego Maroto en la iglesia Nuestra Señora del Rosario en 1678 dentro del convento de Santo Domingo de Lima. Se debe precisar que Maroto había sido formado dentro de una familia de alarifes toledanos, y fue en Toledo justamente donde Francisco Bautista, según Fray Lorenzo de San Nicolás, introdujo el sistema encamonado en España y luego fue empleado en toda Castilla [30][30] San Nicolás, Fray Laurencio de. (1989). Arte y Uso de Arquitectura. Segunda Parte. 1665. Facsímil. Valencia. Albatros.. De allí el conocimiento de Maroto del trazado, detalles y funcionamiento de las bóvedas encamonadas antes de su viaje a Perú en 1642 y que después lo desplegaría en Lima [31][31] Pérez García, L. y Domínguez San José, N. (S/f.). Fray Diego Maroto, arquitecto. Descubriendo sus orígenes. VIII Concurso Eustory.17.

En el nuevo debate sobre las bóvedas de la catedral Pedro Fernández de Valdés apuntó que los estribos no podían contener las fuerzas horizontales que se producían durante los sismos, principalmente en las partes altas donde se originaba el empuje de los arcos de fábrica, por ello era preferible la disminución de peso haciendo las nuevas bóvedas encamonadas con madera, cañas y yeso18. Bajo la misma óptica fue el parecer de Manuel de Escobar, quien mencionaba que las características de la madera y el empleo de clavos de hierro otorgaban mayor seguridad a estas bóvedas que las de fábrica de ladrillo, recomendando que la reconstrucción de las bóvedas de la catedral de Lima debería ser efectuada con el sistema encamonado [27][27] Archivo del Cabildo Catedralicio. Libro de fábrica, 1688, f.63v – 103v. Pareceres de los alarifes para la reconstrucción de la catedral.19.

Cambiar de materiales rígidos y pesados, como la piedra o el ladrillo, a materiales ligeros y flexibles, como la madera, supone una mejora sustancial en la eficiencia sismorresistente, ya que la fuerza de inercia que se produce en un terremoto está directamente relacionada con la masa del edificio. Basta comparar el peso específico de la bóveda encamonada (900 kg/m³) con el ladrillo
(1900 kg/m³) y el granito de Panamá (2700 kg/m³), utilizados en el virreinato de Perú, para entender la mejora constructiva. Este fenómeno que fue observado empíricamente por los constructores limeños se empezó a tener en consideración por las autoridades en la construcción de los nuevos edificios en la ciudad [25][25] Hurtado Valdez, Pedro. (2023). The Miscegenation of Andean and Spanish Construction Techniques on the Search for an Earthquake-Resistant Architecture in the Viceroyalty of Peru. International Journal of Architectural Heritage. https://doi.org/10.1080/15583058.2023.217720920.

Para 1691 se habían realizado tres bóvedas encamonadas correspondientes a la parte posterior de la fachada principal de la catedral, detrás de la portada del Perdón, y quedaba aún por efectuarse el resto de las bóvedas. Nuevamente el Cabildo pidió los pareceres de los alarifes sobre el comportamiento de las flamantes bóvedas ante el terremoto de este año. Así, Pedro de Asensio manifestó que por haberse hecho las bóvedas de madera se aminoraban los empujes y se garantizaba su estabilidad en comparación con los de fábrica.

Al mismo tiempo se atribuyó la invención del nuevo sistema al Maestro Mayor de la Catedral Fray Diego Maroto, aunque en realidad estas bóvedas serían una adaptación del sistema español a las características telúricas del virreinato de Perú (Figuras 11-12)21.

Figura 11. Detalle desde el extradós del encuentro de las cerchas, con el cambio de unión de las cerchas realizadas en 1898. Fuente: Foto de Antonio Polo y La Borda.

Figura 12. Encuentro entre una cercha tercelete y dos cerchas combadillo, se observa la marca de los camones y contracamones en la conformación de la cercha. Fuente: Foto de Antonio Polo y La Borda.

5. EXPANSIÓN DE LAS BÓVEDAS ENCAMONADAS LIMEÑAS EN EL VIRREINATO DE PERÚ

En un principio el empleo de la madera como material constructivo no tuvo el impulso suficiente, debido a que muchos alarifes consideraban que la madera no era fiable y que podía originar posteriores problemas, como incendios y pudrición que habían observado en España22. Significativa afirmación que demuestra no sólo la inicial objeción de utilizar la madera para cubrir los templos, sino para evidenciar la existencia de intercambio de información entre alarifes que laboraban en España y en el virreinato de Perú23.

Resulta interesante apuntar que las primeras iglesias cuyas bóvedas se reconstruyeron con bóvedas encamonadas fueron de pequeñas dimensiones, como las aludidas capillas de La Piedad en la iglesia de San Sebastián y del Tribunal del Santo Oficio o la iglesia de La Veracruz. Debido al tamaño de estas construcciones y al hecho de que los representantes de las grandes órdenes religiosas no aceptaron las cubiertas de madera, sino que prefirieron continuar reconstruyendo sus grandes templos con bóvedas de fábrica, parece evidenciar que las bóvedas encamonadas se establecieron en Lima originalmente como una intervención pasajera por parte de las congregaciones religiosas que disponían de menores recursos económicos [32][32] San Cristóbal, Antonio. (1995). Las bóvedas de quincha de la iglesia del Prado en Lima. Laboratorio de Arte: Revista del Departamento de Historia del Arte, 8, pp. 175-192.24. Diego Maroto, como fraile dominico, labró inicialmente en madera a la usanza castellana las bóvedas de la pequeña iglesia de La Veracruz dentro del conjunto conventual de Santo Domingo de Lima, pero construyó con fábrica las bóvedas de la iglesia principal de su Orden religiosa.

Los templos de la capital virreinal pertenecientes a las órdenes de los dominicos, franciscanos, mercedarios y jesuitas solo atinaron a cambiar sus bóvedas de fábrica por bóvedas encamonadas después de que las primeras resultaran continuamente dañadas por los múltiples terremotos. En el caso de las iglesias parroquiales, éstas ya habían cambiado sus bóvedas de fábrica por encamonadas mucho antes que las grandes iglesias, y en algunos casos cuando se construían nuevos edificios se optaba por la construcción de sus bóvedas desde el inicio bajo el sistema encamonado, hecho que se verificó también en los oratorios de las haciendas situados en zonas rurales cercanas a la capital [33][33] Archivo General de la Nación. Protocolos Notariales, 1669, Pedro Pérez Landero, protocolo 1470, f.620v. Concierto entre Juan de los Ríos y D. José del Corral Calvo de la Banda para hacer obras en su chácara.25.

Estas bóvedas se mostraban suficientemente estables para garantizar la realización del culto luego de los terremotos, mientras las congregaciones se esforzaban en la obtención de los fondos para acometer obras de mayor envergadura nuevamente en fábrica. El buen desempeño mostrado por las iniciales bóvedas encamonadas habría de llamar la atención de los alarifes locales, que pronto no titubearían en experimentar con este sistema constructivo en la edificación de bóvedas en las iglesias de nueva factura.

En el último tercio del siglo XVII, durante la reconstrucción de la iglesia de San Francisco en Lima, Manuel de Escobar y el arquitecto portugués Constantino de Vasconcellos perfeccionaron las bóvedas de estilo castellano construidas por Tovar y Maroto, haciendo que las nuevas bóvedas sean autoportantes y no sostenidas de otra estructura, recordando en parte a la propuesta de Philibert De L’Orme un siglo atrás. Así, se dotaron a los camones de perfiles curvos tanto para el intradós como para el extradós de las bóvedas, correas laterales y una solera de madera para atar los muros en la parte alta, sobre el cual se fijarían también las cerchas. A todos estos elementos constructivos, en su momento planteados por De L’Orme, se incorporaron otros, fruto de la continua experimentación, como son el murete de acompañamiento de adobe, en la base de las bóvedas para contrarrestar los empujes y anclar esta estructura ligera evitando deslizamientos, así como las uniones flexibles con cintas de piel para atar las piezas de madera aumentando la ductilidad del sistema.

El terremoto de 1687, que provocó el colapso de gran cantidad de bóvedas de fábrica en Lima, revivió en el debate técnico la cuestión de la eficiencia sismorresistente de las estructuras de fábrica, especialmente después de haberse visto el buen desempeño de las bóvedas encamonadas realizadas en algunas iglesias pocos años antes del estremecimiento sísmico. A partir de la reconstrucción a finales del siglo XVII de las bóvedas de la catedral de Lima con el sistema de cerchas encamonadas, esta técnica en sus diversas variantes cobró un renovado impulso y se generalizó en el virreinato de Perú, difundiéndose principalmente en la región costeña, que es la que tiene el mayor riesgo sísmico, como sucedió en las villas rurales cercanas a Lima. Aquí se notó una gran influencia de las bóvedas encamonadas, como se manifestó en la iglesia de La Compañía de Pisco al sur de Lima, cuyas bóvedas se terminaron en 1719 [34][34] Archivo General de la Nación. Cuentas de Colegios. 1713-1745. Legajo 39, Documento 1.26. Precisamente esta comarca se ha caracterizado por presentar una alta actividad sísmica, debido a su situación con frente a la línea de subducción de la placa de Nazca.

Pero las bóvedas de fábrica no desaparecieron inmediatamente con la introducción de las bóvedas encamonadas, porque el escenario constructivo virreinal mostró como coetáneos dos sucesos cuya conjunción sería de enorme trascendencia en el posterior desarrollo de la arquitectura peruana. Estas fueron por un lado la introducción de las bóvedas de madera y por otra parte la búsqueda de soluciones de estabilidad para las bóvedas de fábrica. Todo ello produjo que durante un mismo periodo de tiempo coexistiesen bóvedas realizadas con diferentes materiales y sistemas constructivos [35][35] Archivo Cabildo Catedralicio. Cuenta y liquidación general de lo que se ha cobrado y recaudado para las obras que se han hecho en la reedificación de esta, f.1r – 4r.27. En cualquier caso, toda la experimentación que durante dos siglos se venía efectuando con distintos tipos de bóvedas ya sea de fábrica o de madera, por conseguir mejorar la eficiencia sismorresistente de cada una de ellas se vio detenida por la administración colonial, cuando el Virrey José Antonio Manso Conde de Superunda siguiendo las recomendaciones del catedrático y cosmógrafo del reino Luis Goudin convirtió en imperativo el empleo de las bóvedas encamonadas luego del terremoto de 1746 [21][21] Bernales Ballesteros, J. (1972). Lima, la ciudad y sus monumentos. CSIC - Escuela de Estudios Hispano-Americanos (EEHA), Universidad de Sevilla.28. Con estas disposiciones administrativas la construcción de bóvedas encamonadas recibió el impulso definitivo para imponerse al resto de sistemas constructivos, constituyéndose finalmente en el principal motivo por el cual casi la totalidad de las actuales bóvedas de las iglesias de la costa peruana poseen el sistema encamonado.

6. CONCLUSIONES

El método empleado se orienta a comprender principalmente los aspectos constructivos y sismorresistentes relacionados con la participación de los alarifes en la ciudad de Lima, destacando su rol en el proceso de adaptación del sistema constructivo utilizado en la catedral limeña.

La investigación muestra, que el uso del sistema de bóvedas encamonadas representa una adaptación a las necesidades estructurales, propias de una región de alta sismicidad. El empleo de diversos materiales de cerramientos en las bóvedas encamonadas como las tablas machihembradas, listones de madera o cañas, evidencian una flexibilidad y ajuste del sistema constructivo, respecto a los recursos locales y a la necesidad de proteger la cobertura de las inclemencias del tiempo.

Por otro lado, la intervención de Fray Diego Maroto y su trabajo detallado en el diseño de las nuevas bóvedas refleja el papel activo de los expertos locales en la toma de decisiones sobre la restauración y mejora de las estructuras religiosas. Maroto no solo cambió el material de las bóvedas, sino que también introdujo una organización más precisa del diseño.

Los alarifes en este momento buscaban una arquitectura sismorresistente frente a los constantes daños que ocasionaban los terremotos en los edificios. En este sentido las bóvedas de la catedral sirvieron como campo de experimentación para observar el comportamiento de esta arquitectura frente a los seísmos.

Las bóvedas de la catedral de Lima constituyen un notable ejemplo de la búsqueda y desarrollo de una arquitectura sismorresistente. Estas bóvedas inicialmente importadas de España fueron mejorando su desempeño en el conjunto catedralicio, donde los alarifes de modo empírico buscaron una estructura que admita deformaciones.

Por el material empleado y las características constructivas de las bóvedas encamonadas, hacía que su menor peso y flexibilidad permitiera disipar energía sísmica, con lo cual se hacía más estables frente a las solicitudes estructurales que imponían los terremotos.

Información complementaria

Fuentes de financiación

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Material suplementario

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Disponibilidad de datos

No aplica.

Agradecimientos

Los autores agradecen al arquitecto Antonio Polo y La Borda por proporcionarnos fotografías de las bóvedas de la catedral de Lima durante su etapa de restauración.

Declaración de contribución de autoría

Pedro Hurtado-Valdez: Conceptualización, Análisis formal, Investigación, Metodología, Administración de proyecto, Redacción – borrador original, Redacción – revisión y edición.

Christian Dongo Fernández: Conceptualización, Análisis formal, Investigación, Redacción – revisión.

Jean-Paul Kaiser Salas: Conceptualización, Análisis formal, Investigación, Redacción – revisión.

Declaración de conflicto de intereses

Los/as autores/as de este artículo declaran no tener conflictos de intereses financieros, profesionales o personales que pudieran haber influido de manera inapropiada en este trabajo.

Declaración de uso de Inteligencia Artificial

No aplica.

NOTAS

1 «… se debe hacer de carpintería una solera de tablones de amarillo de ochava de grueso y tercia de ancho y encima de él se han de repartir cuarenta y ocho cerchas de camón y contracamón…trabadas las puntas de los camones y ligados unos con otros con clavos chicos de a tercia poco más o menos de largo que rebiten y de grueso dichos clavos que entren seis en libra de cabeza redonda y demás de las dichas cuarenta y ocho cerchas ha de llevar una sí y otra no péndolas hasta la mitad de la altura de la misma forma y camones que lo han de ser dichos cerchones y con dichas setenta y dos cerchas mayores y menores se ha de armar dicha media naranja haciendo una rueda de caoba…por el ojo de la claraboya de a tres camones de peralte de madera de caoba y de ancho dichos camones tercia y dos dedos más que es donde concurren y se clavan dichas cerchas principales con su barbilla por debajo en que han de ir todas clavadas así por debajo como por encima y sobre dicha rueda se han de fijar ocho pilastras… los cuales han de tener cuatro varas y tercia de alto y en las canejas de ellos se han de ceñir con otro bastidor ochavado de cedro de ochava de grueso y de ancho dos tercias para que sirvan de paflón a la cornisa exterior de la linterna…y su media naranja a dicha linterna de camones empalmados que por mayor hueco diste uno de otro una tercia dicha media naranja de la linterna ha de ser entablada por debajo y por encima lo de adentro bien ajustado con madera de cedro y por encima de tablas de Chile con todo su grueso como también lo ha de ser por de afuera la media naranja principal y por dentro envarillada con varillas de cedro de a dos dedos de grueso cada una y como se fuere envarillando se ha de ir enyesando la parte de encima de dichas varillas y luego por debajo se ha de jarrar con yeso y sobre el dicho jarro se ha de enlucir a plana con yeso cernido rasa y llana toda la dicha media naranja... »   [14][14] Rodríguez Camilloni, H. (2003). Quincha architecture: The development of an antiseismic structural system in seventeenth century Lima. Proceedings of the First International Congress on Construction History, 3, pp. 1741-1752. Madrid: Instituto Juan de Herrera., f. 1528.

2 «En la dicha primera bóveda se ha de hacer con once claves y se ha de cubrir la crucería con listones de madera de cedro y para que haya pocos claros y dé poca fuga es forzoso se haga la crucería más espesa que antes estaba la cual bóveda es prolongada y lleva diez y seis terceletes con dichas once claves y sus diagonales y rampantes con que se han de fijar todos dichos terceletes mayores y menores fijándolos con escuadras y cinchas de fierro»   [15][15] Archivo General de la Nación. Protocolos notariales, escribano Alonso Martín Palacios, protocolo 1402, f. 1528, año 1680., f.38r - 39v.

3 «Y asi mismo ha de llevar lazos de combadillos como antes tenía y dicha crucería ha de ser de camón y contracamón encontradas las puntas de las cabezas y los camones han de tener tercia de ancho y de grueso entre cuarta y sexma y los talones y mochetas han de ser del tamaño y forma que eran los de ladrillo que están trazados por la espalda del dibujo en que estan las formas de las bóvedas todo lo cual se ha de obligar a hacer y obrar en las bóvedas referidas de la nave principal»   [15][15] Archivo General de la Nación. Protocolos notariales, escribano Alonso Martín Palacios, protocolo 1402, f. 1528, año 1680., f.38r - 39v.

4 «Como también en las bóvedas colaterales que arriman a las torres, las cuales asi mismo se han de obrar de madera con la misma forma que tenían de ladrillo con los mismos lazos añadiendole cuatro claves más de las cinco que tenían a que concurren ocho terceletes más de lo que tenían y para obrara dichas tres bóvedas ante todas cosas se han de obligar a demoler lo que ha quedado de ellas de ladrillo dejando tan solamente dos varas y media de alto en cada movimiento en los rincones sobre que se ha de asentar sobre yeso un tablón de ochava de grueso ajustado y castigado en las roscas de los arcos sobre que han de asentar y clavar todas las cuerdas de crucería, diagonales y terceletes…»   [15][15] Archivo General de la Nación. Protocolos notariales, escribano Alonso Martín Palacios, protocolo 1402, f. 1528, año 1680., f.38r - 39v.

5 «…como también se han de macizar todos los rincones de las bóvedas por detrás de la crucería de madera para su resistencia y seguridad y sobre toda la dicha crucería se han de clavar unos listones entre tercia y cuarta de ancho de dos dedos de grueso que relieven para arriba sobre que han de clavar las varillas o listones de cedro más o menos y han de estar angostas las calles dejando los claros que quepan los dedos de la mano entre uno y otro para que el yeso de encima se incorpore con el de la parte de abajo por lo cóncavo de las bóvedas y dicho listón de encima de la crucería es para que el grueso de el entre a hacer presa sobre las mochetas de los talones que guarnecen toda la crucería y por debajo de ella se ha de clavar un medio bocel de madera de cedro para que cierre las juntas de los camones y no se vea por debajo las juntas de ellos»   [15][15] Archivo General de la Nación. Protocolos notariales, escribano Alonso Martín Palacios, protocolo 1402, f. 1528, año 1680., f.38r - 39v.

6 «Y asimismo se han de fijar todas las claves con sus ruedecillas de madera por abajo y el grueso del yeso con las varillas de los entrecascos ha de tener de grueso una ochava antes más que menos enlucidos a plana por debajo con yeso cernido y lavado y todo lo que toca a la crucería pendiente por la parte cóncava se ha de cubrir con tres capas de yeso y cola y por encima de dichas bóvedas han de quedar soladas de ladrillo delgado asentados con mezcla de cal y arena y fraguados y enlucidos por encima con buena mezcla delgada…»   [15][15] Archivo General de la Nación. Protocolos notariales, escribano Alonso Martín Palacios, protocolo 1402, f. 1528, año 1680., f.38r - 39v.

7 Los alarifes debieron responder a un cuestionario «…que en particular se trate que reparo parece conveniente para lo que esta edificado y si sera que lo que esta hecho se abaje y no este tan alto y que lo que falta se prosiga de boveda o de madera…»   [20][20] Cobo, B. (1882). Historia de la fundación de Lima. 1639. Colección de Historiadores del Perú, Imprenta Liberal., 4, f.38v.

8 Alonso Arenas refirió que «…en lo que se propone si para la seguridad y perpetuidad conviene deshacer y bajar el dicho edificio y cubrirlo de madera, a esto no se responde porque no es justo se ponga en plática cosa tan fuera de razón y camino que no se puede presumir haya persona que en esto toque…»   [21][21] Bernales Ballesteros, J. (1972). Lima, la ciudad y sus monumentos. CSIC - Escuela de Estudios Hispano-Americanos (EEHA), Universidad de Sevilla., Los reparos que se hicieron por el temblor de 1609 en esta santa iglesia.

9 «…en lo que toca a si es cosa conveniente cubrir la dicha iglesia de madera respondo que no soy del parecer por muchos respetos e inconvenientes y el primero es que para enmaderar la dicha iglesia se ha de perder todo lo en ella fabricado...y se han de bajar los pilares hasta los tercios bajos para que la armadura de la dicha madera no suba más de lo necesario habiendo de ser de cinco paños de más de que habiendo de cargar la madera sobre pilares y arcos de ladrillo si por falta de estribos los derriba el temblor también ha de caer la madera y si por estar bien estribados los dichos arcos se también se han de tener las bóvedas y sin éstos hay otros inconvenientes en la madera bien ordinarios que son incendios corrupciones y carcomas pues en menos de cincuenta o sesenta años crian carcomas que la va comiendo y ella misma se corrompe y acaba»   [21][21] Bernales Ballesteros, J. (1972). Lima, la ciudad y sus monumentos. CSIC - Escuela de Estudios Hispano-Americanos (EEHA), Universidad de Sevilla..

10 «…habiendo visto con la diligencia posible la fábrica del dicho templo y los daños que así mismo hizo y causó el dicho temblor en lo en él fabricado por le haber hallado falto de estribos que recibiesen los encuentros de los arcos y bóvedas porque en realidad de verdad no los tiene convenientes ni conformes a buena arquitectura porque si así los tuviera no causara el dicho temblor en el dicho edificio detrimento alguno pues no los teniendo fue tan poco el daño que recibió que casi no hizo sino avisar que los había menester y porque mi propósito es tratar de reparar y estribar el dicho templo de manera que en cualquier tiempo pueda con facilidad recibir cualquier terremoto o temblor que así sobrevenga…» [21], Parecer de Pedro Blasco.

11 «Aunque entiendo que en este parecer no puedo dejar de decir lo que siento en ello y para hablar claro digo que no hallo firmeza en toda esta obra que está hecha por estar la obra muy alta y mal montada para resistir a los temblores aunque sean las paredes y pilares de doblado grosor y porque cuando los temblores vienen hacen más daño en una parte que en otra en la fábrica de manera que los golpes de mar que no todos son iguales y así hacen desencajar la fábrica y va la cal cayéndose y dando la obra de sí porque naves de cuarenta pies de ancho no son para aquesta tierra ni aún de treinta se han de asegurar aunque se eche todo los estribos que quisieren porque las causas dichas tarde o temprano con los continuos temblores vendrá la obra abajo y lo será (lo cual Dios no quiera) a los que estén debajo»   [21][21] Bernales Ballesteros, J. (1972). Lima, la ciudad y sus monumentos. CSIC - Escuela de Estudios Hispano-Americanos (EEHA), Universidad de Sevilla., Parecer de Martin de Aizpitarte. «Una de las cosas de más importancia y que pide remedio son los materiales y oficiales que hayan de labrar»    [21][21] Bernales Ballesteros, J. (1972). Lima, la ciudad y sus monumentos. CSIC - Escuela de Estudios Hispano-Americanos (EEHA), Universidad de Sevilla., Parecer de Alonso de Arenas. «Acerca de los estribos que se han de echar en la cabecera de la iglesia me parece que es gran reparo pero con todo eso habiendo temblores recios no dejará de despegar la obra nueva de la vieja algún tanto porque las mezclas en esta tierra ni el temple ayuda para ello»    [21][21] Bernales Ballesteros, J. (1972). Lima, la ciudad y sus monumentos. CSIC - Escuela de Estudios Hispano-Americanos (EEHA), Universidad de Sevilla., Parecer de Martin de Aizpitarte.

12 «…digo que no conviene proseguir la dicha obra con la traza que lleva la comenzada porque las capillas colaterales están erradas por no guardar montea pues conforme al ancho de las naves no se guarda y en los arcos están los puntos muy subidos…por ser obra suelta y que está en su peso con la nave principal que para los temblores es cosa de gran inconveniente por no tener estribos…»   [23][23] Archivo del Cabildo Metropolitano de Lima. Actas del cabildo de la catedral, 4, f.38v., Parecer de Martin de Aizpitarte. «Y habiendo visto como tengo visto y entendido antes de ahora el cerramiento que está hecho en la misma Iglesia de las capillas de arista y los arcos aovados digo que están sin fuerza ninguna respecto de no tener estribos suficientes para que puedan hacer fuerza la nave menor en la mayor por estar todas tres naves hechas un cuerpo y así es un cerramiento tan fuera de traza y arte que no tiene fundamento ninguno y hasta hoy no he visto ni menos oído decir a maestros prácticos y expertos en el arte de albañilería ni cantería tratar de tal cerramiento y traza y así digo que la traza y cerramientos que el maestro que esto cerró e hizo no fue más que una invención nueva sin arte ni fortaleza»   [23][23] Archivo del Cabildo Metropolitano de Lima. Actas del cabildo de la catedral, 4, f.38v., Parecer de Diego Guillen.

13 «En cuanto se conforma en el parecer de dicho Maestro mayor en que le parece que bajar las naves colaterales y hacerlas de crucería es el mejor remedio que puede haber para asegurar la nave principal…la obra de crucería es la mejor como se ve por el mucho tiempo que ha que se sujetaron la capilla mayor y crucero con las demás capillas hornacinas del Convento del Señor Santo Domingo y haber pasado por ellas el temblor grande del año quinientos y ochenta y seis y los que más ha habido sin recibir daño porque son de crucería y en nuestra Santa Iglesia se ha visto lo mal que aprueban las bovedas de arista con los pocos que han pasado por ellas las han dejado tan lastimadas como se ve y asi mismo se ve en la capilla mayor del Convento de La Concepción por ser de crucería con estar los estribos y paredes por la parte de afuera todos abiertos y hendidos se han sustentado y sustentan por no ser obra tan pesada ni suelta ni tener rempujo como la de arista…»   [23][23] Archivo del Cabildo Metropolitano de Lima. Actas del cabildo de la catedral, 4, f.38v., 1: f.1r – 19v. Pareceres de los alarifes y acuerdos de los dos cabildos para el reparo de la catedral y el real acuerdo, f.15r.

14 «...y por el consiguiente no se molesta la dicha fachada mayormente cuando las bóvedas inmediatas se hacen de cedro y yeso contrahaciendo y remendando a las demás de crucería, terceletes mayores y menores y sus lazos relevando con las mismas molduras que tienen las de ladrillo sin que se pueda reconocer si lo son o no porque estas y la nueva forma se ha reconocido por experiencia ser fábrica más segura en tan repetidos temblores mayormente cuando las que hizo de esta manera este declarante en la Iglesia de su Convento siendo así que era de pocos fundamentos en lo tocante a la albañilería las bóvedas que hizo encima de los pilares y arcos que han padecido y no las bóvedas por haberlas hecho de cedro y yeso...»   [24][24] Archivo Arzobispal de Lima. Papeles importantes de la catedral, 1609, legajo 6, expediente 17. Los reparos que se hicieron por el temblor de 1609 en esta santa iglesia., f.70r.

15 «…se obliga el dicho Mateo de Tovar de hacer la dicha capilla de dos bovedas la una ha de comenzar desde el arco de la iglesia hasta el toral que se hace y la otra desde este dicho arco toral hasta la pared que remata la dicha capilla de yeso y caña brava fundada sobre madera mulata de roble semejantes a las que están hechas en la sacristía de Señor San Francisco…»   [25][25] Hurtado Valdez, Pedro. (2023). The Miscegenation of Andean and Spanish Construction Techniques on the Search for an Earthquake-Resistant Architecture in the Viceroyalty of Peru. International Journal of Architectural Heritage. https://doi.org/10.1080/15583058.2023.2177209.

16 Pedro Alvarez de Faria, secretario del Santo Oficio, al inspeccionar la deteriorada cubierta de la capilla del Tribunal del Santo Oficio en 1664 sugería que para su reparación los inquisidores «tomaron resolución después de varias conferencias de que se haga más bajo de bóveda encañada y yeso según se practica en otras iglesias y capillas de igual porte»   [21][21] Bernales Ballesteros, J. (1972). Lima, la ciudad y sus monumentos. CSIC - Escuela de Estudios Hispano-Americanos (EEHA), Universidad de Sevilla..

17 Pérez y Domínguez (S/f: 20-21) probaron que Diego Maroto no era originario de Perú, sino que nació en España en 1618, específicamente en la villa de Camarena provincia de Toledo, dentro de una familia de alarifes, de acuerdo con la partida de nacimiento encontrado en la parroquia de esa localidad, y que llegó a Perú en 1642. Maroto habría recibido una formación como constructor en tierras castellanas, lo que podría explicar su conocimiento de las técnicas de bóvedas encamonadas que se efectuaban en España desde comienzos del siglo XVII. Este dato es importante por cuanto invalida la hipótesis de San Cristóbal sobre el origen peruano de Maroto y del desconocimiento que tuvo sobre la arquitectura española de su época.

18 «Y así mismo le parece a este declarante no ser buena obra la que se puede aplicar abrigando con albañilería el envano de los pilares para recoger las entradas y menor fuga a los rempujos de los arcos particularmente cuando la experiencia ha demostrado en la obra de la iglesia de san Pedro Nolasco donde se aplicó este género con mas cuerpo y asi en lo grueso como en lo largo y se vino con el temblor al suelo sin que le sirviese esta aplicación solo haciendo reparo en el todo de la obra se pudiera tomar forma para quitar los arcos que son los que hacen trabajar con su empujo los costados que miran a los paramentos de sus lados y que cogieron cuerpo en la parte alta dañando el todo de la obra con que le parece a este declarante que habiendo de ser de madera yeso y caña no necesita de más aplicación... »    [24][24] Archivo Arzobispal de Lima. Papeles importantes de la catedral, 1609, legajo 6, expediente 17. Los reparos que se hicieron por el temblor de 1609 en esta santa iglesia., f.71v - 72r.

19 «…se obren las bóvedas que antes eran de ladrillo de madera por parecer sera asi conveniente quitando el horror del ladrillo que son del grueso que se hacen las cubiertas de la fábrica por ser de madera larga y con la clavazon del fierro es más resistente a las mociones del terremoto y en esta forma se conoce la mayor seguridad haciendose de madera…será conveniente que la bóveda se haga de madera como lleva advertido este declarante…»    [24][24] Archivo Arzobispal de Lima. Papeles importantes de la catedral, 1609, legajo 6, expediente 17. Los reparos que se hicieron por el temblor de 1609 en esta santa iglesia., f.72v - 73r.

20 El arzobispo de Lima envió una carta al Rey sobre la evaluación de los daños causados por el terremoto de 1678, afirmando que: «...Siendo los edificios más rígidos por sus materiales y mampostería, el terremoto tuvo en ellos el mismo efecto que el impacto de un rayo»   [22][22] Choisy, A. (1997). El arte de construir en Bizancio. 1883. Madrid: Instituto Juan de Herrera., 19.

21 «…habiendose hecho la bovedas de madera inmediata a dicha fachada quitando el rempujo que le hacía, y en cuanto a la materia de que se deben hacer todas las dichas bovedas han de ser de madera de cedro incorruptible y yeso como lo son las tres nuevamente hechas a espaldas de dicha fachada pues con ellas se ha reconocido la seguridad para los temblores pues acabadas de hacer le sobrevino el temblor del día veinte de septiembre del año pasado de seiscientos y noventa que fue tan grande como el de veinte de octubre de seiscientos y ochenta y siete y causó mayores ruinas en otros edificios que los antecedentes y en estas tres bóvedas no recibieron daño ninguno y por último en esta nueva forma de bóvedas que el Maestro Mayor de dicha iglesia ha inventado consiste la duración de toda la Iglesia como se ha experimentado siendo asi que no se corrompe la forma de la crucería…»   [24][24] Archivo Arzobispal de Lima. Papeles importantes de la catedral, 1609, legajo 6, expediente 17. Los reparos que se hicieron por el temblor de 1609 en esta santa iglesia., f.95v.

22 Juan del Cerro durante los debates de 1609 para la reconstrucción de las bóvedas de la Catedral de Lima mencionaba que: «…siendo de carpintería tiene muchos riesgos de fuego y durar poco las maderas y esto lo digo por experiencia que tengo de España de haber desbaratado y visto desbaratar algunas iglesias y conventos en España…»   [21][21] Bernales Ballesteros, J. (1972). Lima, la ciudad y sus monumentos. CSIC - Escuela de Estudios Hispano-Americanos (EEHA), Universidad de Sevilla..

23 Juan del Cerro era un alarife que trabajó en el primer tercio del siglo XVII en el virreinato del Perú y de mucha experiencia previa en España: «haciendo lo que dicho tengo y esto digo por haber visto una obra encima de la ciudad de Burgos siendo maestro… y esto digo por experiencia que tengo de un pueblo de Valladolid que llaman Dueñas viniéndose rindiendo la torre que cargaba sobre un arco vinieron maestros de Burgos y de Valladolid…» [21][21] Bernales Ballesteros, J. (1972). Lima, la ciudad y sus monumentos. CSIC - Escuela de Estudios Hispano-Americanos (EEHA), Universidad de Sevilla.. También se debe considerar que además de alarifes llegaron a Iberoamérica textos españoles, como es el caso de las colecciones sobre El Escorial de Juan de Herrera llevados por la nave La Capitana en 1589   [18][18] Proaño, R., Scaletti, H., Zavala, C., Olarte, J., Quiroz, L., Castro Cuba, M., Lazares, F. y Rodríguez, M. (2007). Vulnerabilidad sísmica de la catedral de Lima. CAP Lima, pp.46-51..

24 Después del terremoto de 1687 en Lima se reconstruyeron entre otros edificios la iglesia de La Concepción en fábrica que fue tasado en 31.184 pesos, mientras que la iglesia del Prado de igual envergadura que incorporaba la cubierta abovedada de camones se gastó 19.893 pesos con 2 reales, produciendo un ahorro monetario de casi la mitad de la inversión     [29][29] Archivo General de la Nación. Inquisición, escribano Marcelo Antonio de Figueroa, 1665, protocolo 651, f.802. Concierto de obra de Joseph Lorenzo Moreno y Lorenzo de los Ríos para el techo de la inquisición..

25 «Y el oratorio lo ha de hazer de telar de ladrillo todo dél, con una bóveda de cañas y yeso»   [29][29] Archivo General de la Nación. Inquisición, escribano Marcelo Antonio de Figueroa, 1665, protocolo 651, f.802. Concierto de obra de Joseph Lorenzo Moreno y Lorenzo de los Ríos para el techo de la inquisición..

26 «A alcansado el Padre al gasto en 6,123 pesos que estan gastados con otras limosnas en la obra de la Iglesia que se esta practicando cuyo cañón esta armado rellenandose y la media Naranja labrada y en…la madera nessesaria para acavar dicha Iglesia la clavaran porsian de llevar cal ladrillos y cañas… Estrenase en el tiempo de esta entrega el día treinta y uno de Julio la Hermosa y suntuosa Iglesia que tiene este Colegio que toda es de maderas optimas caña y lleso…»   [30][30] San Nicolás, Fray Laurencio de. (1989). Arte y Uso de Arquitectura. Segunda Parte. 1665. Facsímil. Valencia. Albatros..

27 «Habiéndose hecho de cinco arcos grandes de yeso las diez y nueve varas de rosca, dos colaterales y otro a la Capilla de La Sola, tres grandes de cal y ladrillo y ocho transversales y diez bóvedas de madera de cedro y dos de yeso y la de la Antesacristía de los Sacerdotes de roble y yeso…»   [31][31] Pérez García, L. y Domínguez San José, N. (S/f.). Fray Diego Maroto, arquitecto. Descubriendo sus orígenes. VIII Concurso Eustory., f.1r – 4r.

28 Luis Goudin fue el primero en denominar a las bóvedas de la catedral como bóvedas de quincha, porque en los relatos de los antiguos alarifes no se hace referencia a estructuras abovedadas de quincha. En el dictamen que dirigió al Virrey, después del terremoto de 1746 en Lima, refería que era «...evidente que el País no permite edificio elevado ni construcción pesadas y las paredes sean de piedras, o de ladrillos, o de adobes, cuando todas ellas piden que en su naturaleza un cierto grueso...así mismo de madera para la bóveda que según se acostumbra se hará de quincha...se prohibieran los arcos de bóveda (de fábrica)»   [18][18] Proaño, R., Scaletti, H., Zavala, C., Olarte, J., Quiroz, L., Castro Cuba, M., Lazares, F. y Rodríguez, M. (2007). Vulnerabilidad sísmica de la catedral de Lima. CAP Lima, pp.46-51., p.305.

REFERENCIAS

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[15] Archivo General de la Nación. Protocolos notariales, escribano Alonso Martín Palacios, protocolo 1402, f. 1528, año 1680.

[16] Archivo del Cabildo Metropolitano de Lima. Libro de fábrica, 1688, 1: f.38r – 40r. Planta de las obras que se han de hacer en la santa iglesia y condiciones con que se ha de proceder en su remate, f.38r - 39v.

[17] San Cristóbal, A. (1992). La transformación de la catedral de Lima (1896-1898). Bira, 19, pp. 133-166.

[18] Proaño, R., Scaletti, H., Zavala, C., Olarte, J., Quiroz, L., Castro Cuba, M., Lazares, F. y Rodríguez, M. (2007). Vulnerabilidad sísmica de la catedral de Lima. CAP Lima, pp.46-51.

[19] Ayerza, R.; Barrio, J.; Gomez, J. y Santana, A. (1996). Ars Lignea. Las iglesias de madera en el País Vasco. Madrid: S. E. Electa España S.A.

[20] Cobo, B. (1882). Historia de la fundación de Lima. 1639. Colección de Historiadores del Perú, Imprenta Liberal.

[21] Bernales Ballesteros, J. (1972). Lima, la ciudad y sus monumentos. CSIC - Escuela de Estudios Hispano-Americanos (EEHA), Universidad de Sevilla.

[22] Choisy, A. (1997). El arte de construir en Bizancio. 1883. Madrid: Instituto Juan de Herrera.

[23] Archivo del Cabildo Metropolitano de Lima. Actas del cabildo de la catedral, 4, f.38v.

[24] Archivo Arzobispal de Lima. Papeles importantes de la catedral, 1609, legajo 6, expediente 17. Los reparos que se hicieron por el temblor de 1609 en esta santa iglesia.

[25] Hurtado Valdez, Pedro. (2023). The Miscegenation of Andean and Spanish Construction Techniques on the Search for an Earthquake-Resistant Architecture in the Viceroyalty of Peru. International Journal of Architectural Heritage. https://doi.org/10.1080/15583058.2023.2177209

[26] Archivo del Cabildo Metropolitano de Lima. Libro de fábrica, 1614-1615.

[27] Archivo del Cabildo Catedralicio. Libro de fábrica, 1688, f.63v – 103v. Pareceres de los alarifes para la reconstrucción de la catedral.

[28] Archivo General de la Nación. Protocolos notariales. Escribano Miguel López Varela, 1657, protocolo 1039, f.2949. Concierto de obra para la capilla de La Piedad en la iglesia de San Sebastián.

[29] Archivo General de la Nación. Inquisición, escribano Marcelo Antonio de Figueroa, 1665, protocolo 651, f.802. Concierto de obra de Joseph Lorenzo Moreno y Lorenzo de los Ríos para el techo de la inquisición.

[30] San Nicolás, Fray Laurencio de. (1989). Arte y Uso de Arquitectura. Segunda Parte. 1665. Facsímil. Valencia. Albatros.

[31] Pérez García, L. y Domínguez San José, N. (S/f.). Fray Diego Maroto, arquitecto. Descubriendo sus orígenes. VIII Concurso Eustory.

[32] San Cristóbal, Antonio. (1995). Las bóvedas de quincha de la iglesia del Prado en Lima. Laboratorio de Arte: Revista del Departamento de Historia del Arte, 8, pp. 175-192.

[33] Archivo General de la Nación. Protocolos Notariales, 1669, Pedro Pérez Landero, protocolo 1470, f.620v. Concierto entre Juan de los Ríos y D. José del Corral Calvo de la Banda para hacer obras en su chácara.

[34] Archivo General de la Nación. Cuentas de Colegios. 1713-1745. Legajo 39, Documento 1.

[35] Archivo Cabildo Catedralicio. Cuenta y liquidación general de lo que se ha cobrado y recaudado para las obras que se han hecho en la reedificación de esta, f.1r – 4r.